Muy lamentables las dificultades financieras que atraviesa Metrosalud, en el marco de la crisis del sector. Pero el hecho de que sean los menos favorecidos, los beneficiarios del Sisbén, los perjudicados por el recorte de la atención, obliga al Municipio de Medellín a una solución con carácter urgente.
El Gobierno Nacional tiene también aquí una gran responsabilidad pues están pendientes los giros a los que está obligado. Siendo la salud un bien esencial este asunto tiene que tener un tratamiento prioritario. Estamos hablando de garantizar la vida, y la calidad de la misma, de un gran núcleo poblacional de Medellín. La medicina subsidiada es quizás la única posibilidad de atención para estas personas y el Estado tiene que garantizar una solución estructural y no paños de agua tibia.
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