Y el sueño se hizo realidad. Colombia, con su sede de Medellín a la cabeza, se impuso el reto de organizar los mejores Juegos Suramericanos de la historia, y a fe que lo consiguió. No lo dicen sus gobernantes, sino los dirigentes y deportistas visitantes que ayer empacaban maletas en la Villa para regresar a su país.
"Ustedes cumplieron y pusieron un punto alto. Ahora nos toca a los chilenos tomar el listón para dentro de cuatro años y esperamos no ser inferiores al compromiso", coincidieron las integrantes del equipo de bolo austral mientras compraban regalos para sus familias.
Pero al margen de la parte organizativa, que se manejó como si se tratara de unos Juegos Olímpicos en pequeño, tal como lo manifestó el alcalde de la Villa Suramericana, Sergio Rodríguez, el desempeño deportivo sorprendió gratamente.
Antes del certamen se habló demasiado de la infraestructura, de los escenarios, del programa de inauguración y de otros detalles. El desempeño de los atletas era toda una incógnita y aunque el hecho de ser locales generaba un gran compromiso, muy pocos se atrevían a exigir el título general, así algunos recordaran que cuando la "fiesta se organiza es para ganarla". Al frente había rivales de mucho postín.
En silencio, los atletas se prepararon. Abandonaron por muchos días a las familias, soportaron dificultades por la falta de escenarios en Medellín mientras se construían los nuevos coliseos y algunos no tuvieron los fogueos suficientes, pero jamás tiraron la toalla. Sin embargo, como dijo emocionado Héctor Vélez, el jefe de la misión y miembro del Comité Olímpico Colombiano, "la proyección que se hizo surtió efecto y este es el comienzo para algo más grande".
Colombia, que venía de ser tercero en Argentina 2006, puso a prueba la casta de sus atletas que cumplieron con altura y ahora celebran su logro que tiene un sello especial: récord en el total de medallas que se acaban de repartir hoy.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8