La juez 64 de Control de Garantías decidió dejar en libertad a los coroneles Nelson de Jesús Arévalo Rodríguez y José Javier Vivas Báez, al considerar que no se puede deducir su participación directa en la manipulación de la escena donde murió el joven Diego Felipe Becerra.
Los uniformados eran, para la época de los hechos, el comandante de la Policía de Suba y el subcomandante de la Policía de Bogotá, respectivamente.
Sin embargo, a Nubia Mahecha Melo, la juez le otorgó la detención domiciliaria.
En el caso del coronel Arévalo Rodríguez, pese a que para la funcionaria judicial es claro que Diego Felipe nunca tuvo en su poder un arma, manifestó que no se puede decir que la implantación del revólver se haya realizado por un acuerdo común en el que haya participado el uniformado.
Asimismo, señaló que sin que Arévalo hubiera llegado al lugar de los hechos, los primeros patrulleros que arribaron al sitio ya hablaban de que se había presentado una persecución a unas personas que habían hurtado un bus de servicio público.
La juez indicó que no se puede establecer un plan común para adecuar una versión, ni tampoco se puede decir cuál fue "su aporte esencial para perfeccionar" los delitos imputados por la Fiscalía.
Incluso, dijo que observa que los patrulleros, cuyos testimonios fueron leídos durante la imputación, cambiaron sus declaraciones para buscar beneficios con la Fiscalía. Además, expresó que no es claro de qué manera Arévalo pudo haber ayudado a conseguir el arma que se habría plantado, debido a que no es clara cuál es su procedencia.
El fiscal le había imputado los cargos de fraude procesal, favorecimiento de homicidio, falsedad en documento público, ocultamiento de material probatorio y fabricación y porte ilegal de armas los cuales no fueron aceptados por el oficial.
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