En días pasados la tristeza tocó las puertas de Jairo Palomino, la tuvo que dejar entrar así el corazón se le hiciera añicos y ahora intenta alejarse de ella. A la incertidumbre que le generaba la enfermedad de su mamá, quien murió 20 días atrás, se sumó la presión por el mal momento del Atlético Nacional, en un ambiente no apto para la competencia.
Aunque el cuerpo técnico y los directivos entendieron la situación y le dieron tiempo para acompañar a su progenitora, este joven jugador no se podía abstraer de las críticas por el bajón futbolístico del plantel. Fueron tiempos difíciles que soportó con valentía y resignación, de los que busca con la ayuda de sus compañeros y familiares.
"Cuando se gana, la semana siempre transcurre tranquila. Tenemos que luchar para corregir los detalles que hicimos mal y estar listos para asumir un nuevo compromiso con la mayor seriedad", dice el mediocampista de 20 años, de buen rendimiento frente a Millonarios, hoy en día concentrado en el duelo del próximo domingo frente al Cúcuta.
La voz de Palomino, catalogado un volante fuerte y aguerrido, se quiebra cuando habla de la muerte, por enfermedad, de doña Nancy Sierra (su mamá). Fue otro duro golpe que recibió tres años y medio más tarde del deceso de su papá, llamado también Jairo Palomino.
"Es algo duro pero hay que tratar de acostumbrarse y superar aunque sea doloroso. Sé que donde ellos estén me acompañan y me ayudan a que las cosas salgan bien. Querían verme triunfar y por eso me encomiendo a ellos. Todo lo que hago es por ellos y también por mi niño Alexandro, por mi esposa y por mis hermanos", cuenta el muchacho de cabello ensortijado, nacido en Nechí.
Cuando llegó a Nacional supo la enfermedad de su mamá y eso influyó para que no alcanzara todo el potencial que lo llevó allí. Adaptarse a un equipo grande, al que le exigen resultados permanentes, también le costó. Con lucha llegó a la titular y dice que quiere ser un jugador grande de esta institución.
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