Un fantasma recorre a Cuba... Esa es la figura que parece encarnar el líder cubano Fidel Castro y por eso no genera sorpresa que en las redes sociales circulen rumores sobre su muerte.
Desde el pasado lunes Twitter "mató" a Fidel; sin embargo, esa afirmación que no trascendió más allá del rumor, como en otras ocasiones, agitó las redes sociales.
Las especulaciones continuaron y el silencio del Gobierno cubano, que no salió a desmentir el hecho, acrecentó el misterio sobre la suerte del líder de la revolución.
Solo hasta ayer el bloguero cubano, conocido como Yohandry, un periodista oficialista y amigo de los Castro, le dio voz a la mítica figura y dijo que Fidel Castro, el secreto mejor guardado de Cuba, "estudia, analiza y se ríe de este tipo de rumores de Twitter".
"La CIA lo intentó matar más de 700 veces y Twitter anda por ese camino", escribió en su blog.
Esta situación ha generado que los analistas retomen el tema y opinen sobre el rumbo de la isla cuando se confirme el deceso real del líder revolucionario.
En esa mirada al futuro surgen tantos escenarios como interrogantes. La primera incógnita tiene que ver con una eventual normalización de las relaciones entre la isla y Estados Unidos y el fin del embargo económico.
Situación lejos de materializarse porque, según analistas consultados por este diario, aunque su hermano Raúl Castro ha dado algunos pasos para mejorar las relaciones con ese país, también ha sido enfático en que el sistema comunista no es un punto negociable.
El presidente del Diálogo Interamericano, Michael Shifter, sostuvo que Fidel Castro ha sido la figura más importante de la historia cubana y su muerte dejaría un gran vacío, al menos psicológico: "Su carisma y su orientación ideológica se perderían", aseguró.
Sin embargo, afirmó que permanecerían los instrumentos de poder dirigidos hoy por Raúl Castro, el Estado y los funcionarios del partido comunista.
"Las bases del sistema político cubano probablemente permanecerían intactas sin Fidel Castro, pero las cualidades ideológicas asociadas con la revolución se desvanecerían".
Con Shifter coincide Liz Harper, experta estadounidense en reformas políticas. Ella sostiene que el cambio de modelo en la isla no sucedería con el deceso de Fidel, sino que posiblemente solo se daría después de la muerte de Raúl Castro.
En cambio, el famoso disidente Guillermo Fariñas cree lo contrario. Afirma que Raúl Castro no tendría la misma fuerza sin su hermano Fidel. Sin embargo, insistió en que es triste esperar la muerte de una persona y no hacer nada ahora por cambiar el rumbo de la isla.
"Tomémonos las plazas públicas y protestemos como lo hicieron en los países árabes. Hay que forzar el cambio y no esperar que por una desgracia ajena las cosas cambien", pidió el hombre que ha estado al borde de la muerte a causa de sus manifestaciones con huelgas de hambre.
Omar López Montenegro, director de la Fundación Nacional Cubano Americana en E.U., vaticinó que tras la muerte de Fidel, el mandato de Raúl Castro se acortaría y no tendría el tiempo con el que contó Fidel para planear su sucesión.
Además, explica que los alumnos avanzados del régimen como el canciller cubano Bruno Rodríguez, o el ministro de economía Abel Yzquierdo tendrían dificultades para crear un gobierno de consenso.
Tampoco hay que descartar la incidencia que, a futuro, tenga el presidente venezolano Hugo Chávez.
Para Montenegro, el mandatario suramericano, a través del suministro de petróleo a la isla (y aún con pagos atrasados por parte Cuba), se ha asegurado cierta autoridad para participar en las decisiones cruciales de ese país.
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