Familiares de los once diputados del Valle que fueron asesinados el 18 de junio de 2007, luego de permanecer más de cinco años secuestrados por las Farc, hicieron un llamado al Gobierno Nacional para que les abran un espacio dentro de las conversaciones de paz que se llevan a cabo en La Habana.
En medio de la conmemoración de los siete años de la masacre de los once diputados, realizada este miércoles en la mañana en el Concejo de Cali, familiares y amigos dieron un voto de confianza al proceso de paz y calificaron como positivo que las Farc hayan decidido reconocer a las víctimas del conflicto.
"Este proceso de paz significa para nosotros una esperanza enorme, ya que nunca habíamos estado tan cerca de lograr la paz y de que, por fin, las Farc nos aclaren a muchos de nosotros qué fue lo que pasó con nuestros familiares. Y, sobre todo, que nos pidan perdón", dijo Fabiola Perdomo, esposa de Juan Carlos Narváez, quien fue presidente de la Asamblea y también víctima del grupo subversivo.
Perdomo lanzó también una petición al Gobierno Nacional para que abra un espacio no solo a todas las víctimas del conflicto armado, sino en especial a los familiares de los once diputados que murieron a manos de las Farc, afirmando que "nuestro caso amerita una atención especial en La Habana, por toda la resonancia nacional e internacional que tuvo".
La mujer aclaró que varios familiares de las otras víctimas junto a ella están preparando un documento en el que solicitan su participación en la mesa de diálogos de La Habana.
Por su parte, Diego Quintero, hermano de Alberto, también coincidió con Fabiola Perdomo en decir que el proceso de La Habana es una esperanza para acabar con 50 años de conflicto y para conocer la verdad de la muerte de sus seres queridos.
“Una de las partes importantes para poder que exista reconciliación tiene que haber perdón. Y estamos dispuestos a perdonar, ese sacrificio lo tenemos que hacer. No podemos seguir alimentando odio en un conflicto de 50 años”, expresó Quintero.