Y depronto, una lluvia de aplausos. Una cantidad de palmas batiéndose, desfogándose tras estar contenidas durante una hora y media. Era el final y el justo reconocimiento del público a los 18 colombianos ejemplares.
Fue el colofón de una noche coronada por el talento y el compromiso de una muestra de colombianos, de esos que reconfortan al saberlos compatriotas.
La ceremonia viajó acompañada del jazz con toques patrios de Puerto Candelaria. Fue este grupo el encargado de darle la bienvenida a los asistentes que colmaron el aforo del Teatro Metropolitano y dar inicio a una nueva edición del premio EL COLOMBIANO Ejemplar.
Y luego, toda la atención puesta en esa pantalla de 10 x 3, por la que pasaron un escritor y un banco comprometido con la cultura; un payanés enamorado del medio ambiente y una fundación caleña que protege la biodiversidad; un poeta de Rionegro y un hombre que convirtió su nombre en una marca; tres medallistas olímpicos; los hombres de ciencia; los que abren puertas para que a Colombia siga viniendo gente a pasear y conocer; un niño feliz y una emisora hecha por y para los más pequeños; un ingeniero que se la juega con todo en Estados Unidos; y, finalmente, un hospital que resiste para cumplir su cometido y un empresario que solo piensa en servirles a los demás.
En esa pantalla se vio a la Colombia que enorgullece a quienes habitan esta esquina de América del Sur.
Y luego, tras oírlos y verlos en video, cada uno de los ganadores fue pasando al escenario para recoger el galardón, esa estatuilla diseñada por el artista Alejandro Castaño. Y fue entonces cuando se vieron y vivieron los momentos realmente brillantes.
Hubo un instante emotivo: el sentido abrazo de la directora Ana Mercedes Gómez a Moisés Vega, un niño a quien una mina antipersona le arrebató una mano, pero no la sonrisa.
Hubo un aplauso memorable: uno sonoro y continuo para el escritor William Ospina, que demuestra que la literatura sí tiene sus seguidores.
Hubo un momento esperado: el anuncio de la entrega del premio en la categoría Solidaridad, de manos del presidente Álvaro Uribe Vélez.
Fue él quien dijo que los colombianos ejemplares son Esperanza para la patria y los reconoció como indispensables, porque además, son poseedores de la tenacidad y el entusiasmo.
Finalmente, cuando en el escenario estuvieron todos los ganadores, llegó ese batir de palmas que se contuvo a lo largo de la ceremonia, esperando el momento de agradecerle a los personajes que estaban de pie bajo los reflectores, ser como son y hacer lo que hacen, porque eso es, precisamente, lo que los convierte en colombianos ejemplares.
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