Nicolás Mejía, gerente del grupo Automontaña, que comercia las marcas Mazda, Volkswagen y Hyundai, expresó sentirse muy afectado, al igual que todo el sector, con esta dificultad.
"Simplemente, se nos frenó el negocio, los clientes no compran carro si no se les entrega, las financieras no desembolsan si uno no entrega los carros y si no hay traspasos no se pueden recibir ni vender vehículos usados, el negocio está paralizado", detalló.
Según sus cuentas, en un mes en Medellín se pueden vender hasta 10.000 carros, entre nuevos y usados, y si no hay ventas es mucha la gente que sufre. Carlos Echeverri, director ejecutivo de Asopartes Antioquia, se quejó porque el gremio de las carrocerías también está paralizado, pues si éstas no se reportan no se pueden instalar en los vehículos.
Por su lado, las 41 escuelas de conducción de Medellín marcharon por las calles para pedir una solución. Ellas están afectadas porque no les pueden entregar licencias a sus clientes y esto los tiene trabajando con pérdidas millonarias para pagos de empleados y muchos líos con los usuarios, que les piden hasta la devolución de los dineros pagados por la enseñanza, explicó Ramón González, de la Escuela Internacional.
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