La combinación no deja de ser tentadora: Sol y piscina, Sol y playa. Es como un coctel bien avenido y para algunos, el descanso perfecto.
Por ello, hay quienes se ponen una pantaloneta o un vestido de baño, y durante la temporada de descanso, no se preocupan de otra cosa que de la actividad febril: nadar, hacer deporte y conversar al aire libre.
Pero, no importa que el día esté nublado o que ventee, el Sol sigue allí. Por eso, si va a estar más "afuera que adentro", lo mejor es que se cuide de los excesos para que no tenga que esconderse del astro rey el resto de la temporada.
Para Campo Elías Páez, dermatólogo de la Universidad de Buenos Aires, "el Sol excesivo es uno de los principales factores generadores de enfermedades o lesiones que pueden ir desde manchas hasta la aparición de cáncer tan severo como el melanoma (el mas peligroso y maligno)".
Las personas no tienen en cuenta que los rayos ultravioletas del sol pueden generar daños que los especialistas llaman como actinicos; es decir, quemaduras muy graves en la piel.
Por ello, antes de tomar vacaciones, se debe visitar al dermatólogo para conocer con certeza el tipo de piel que tiene la persona y de esta manera saber cuáles son los protectores solares indicados, ya que para cada tipo de piel existen productos con características especiales.
Al respecto, Alcides Corrales, jefe de Investigación y Desarrollo de Solor-Quifarma indica que lo recomendable es comprar un antisolar igual o mayor a 30 FPS (Factor de protección solar).
Al adquirirlo, asegúrese de que incluya en la presentación la combinación de letras: UVB/UVA (protege contra rayos ultravioleta); y Pantalla (incluye filtros químicos).
Si va a estar en piscina, o en el mar, procure que sea waterproof (a prueba de agua). Y no olvide que los modernos antisolares vienen en diversas presentaciones: gel, crema o emulsión, dependiendo del tipo de piel.
Otro de los descuidos, agrega Corrales, es la frecuencia de aplicación. Mientras más blanca sea la piel, más frecuente debe ser la aplicación del antisolar.
En FPS más alto de 30, cada 4 horas es lo correcto. Si se usa un factor igual o menor de 30, se debe aplicar cada 3 horas.
Si se suda o se sumerge la piel, es conveniente aumentar la frecuencia.
Si insiste en broncearse...
Si quiere regresar con un tono bronceado, e insiste en exponerse al Sol, los especialistas recomiendan tomarlo entre las 7:00 a.m. y 9:00 a.m., y después de las 4:00 p.m., pues los rayos que se emiten desde entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m., son altamente peligrosos y nocivos para la piel. Y muchos creen que el tema del cáncer de piel no es con ellos.
Para tener un bronceado natural se recomienda complementar con un tipo de alimentación adecuada, que incluya mucha zanahoria o papaya que contienen carotenos y que aportan una pigmentación natural y protegen la piel.
Aunque se los vendan en la playa, a menores precios que los del mercado, evite caer en la tentación de usar bronceadores como aceites de coco, bebidas gaseosas o cremas sin ninguna pantalla solar, ya que estos traen como consecuencias quemaduras, entre otros problemas.
En tierra caliente, nunca salga a hacer ejercicio con una malla en color negro, pues los colores oscuros tienen más absorción del calor. Opte por ropa de algodón y en colores claros.
Ante una quemadura es importante utilizar, como primera medida, compresas frías y geles antiinflamatorias (no deben utilizarse cremas).
Si la quemadura es mayor debe consultarse inmediatamente el médico para que revise el estado de la piel y se puedan utilizar cremas con corticoides en bajas dosis.
Evite llegar a ese estado y acuda al mejor remedio, aunque suene paradójico: la prevención.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8