Siempre se ha dicho que Colombia tiene una inmensa riqueza de recursos naturales, pero solo hasta hace muy poco, quizá apenas en los últimos 20 años, el país ha comenzado a reconocer y a actuar consecuentemente para que la relación entre esos recursos y la competitividad contribuya al aumento del producto y la reducción de la pobreza.
En particular, la abundancia de los recursos hídricos pone a Colombia como un país líder y con amplias ventajas comparativas, que poco a poco lo han ido llevando a consolidar ventajas competitivas en un sector clave para el desarrollo como el hidroeléctrico.
Colombia, por su ubicación geográfica y las condiciones de altas montañas y régimen de lluvias, presenta una precipitación anual de más de 3.000 milímetros promedio al año, lo que representa una significativa abundancia hídrica comparada con el nivel promedio de lluvias mundial, que es de 900 milímetros al año y con el de Sur América, que solo llega a 1.600 milímetros al año.
En el gráfico se observa la relación entre la disponibilidad de agua y la participación de la población por continentes. Claramente se muestra la posición privilegiada de Sur América.
El consumo de energía, y en particular de energía eléctrica, es un indicador importante de desarrollo económico. Que una sociedad y su economía puedan disponer de las cantidades requeridas de energía para las actividades domésticas, industriales, agrícolas y de servicios, constituye una ventaja que el país ostenta en el concierto mundial.
No obstante, el consumo de energía eléctrica va a depender, en buena medida, de la demanda por el recurso hídrico. En Colombia, la demanda se distribuye entre diferentes usos como lo muestra el gráfico.
Se destaca la generación de energía, con 19 por ciento y el uso agrícola, con 54 por ciento.
Además de las ventajas comparativas en recursos hídricos, es importante destacar los avances que se han obtenido en competitividad del sector hidroeléctrico. Sin lugar a dudas, Colombia hoy ocupa un lugar destacado en el ámbito internacional por la manera como ha logrado crear una institucionalidad adecuada a los negocios de generación y transmisión de energía que ya se extienden a otros países de Centro y Sur América.
Como parte de esa institucionalidad, se han logrado implementar mecanismos de mercado regulado e instrumentos administrativos y financieros innovadores que permiten que el sector hidroeléctrico se constituya en una fuente de inversión y de generación de riqueza para el país. Asimismo, ha sido un sector, como pocos, que ha logrado jalonar y absorber desarrollo científico y tecnológico con el efecto potenciador de formación de recurso humano altamente calificado especialmente en el campo de la ingeniería.
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