Los programas de la Secretaría de Inclusión Social y Familia promueven una vida dinámica en las personas mayores.
Envejecer es un proceso que implica no solo cambios en el aspecto físico sino también emocional. De allí, la importancia de fortalecer las relaciones afectivas, ayudar a esta población en diversos ámbitos relacionados con su calidad de vida, desarrollar mecanismos y estrategias que los incluyan dentro de la sociedad.
“En el caso del adulto mayor buscamos que el entorno familiar acoja y proteja a estas personas. Porque existen muchos que se sienten relegados y excluidos empezando por el propio hogar”, señala Héctor Fabián Betancur Montoya, secretario de Inclusión Social y Familia.
Con la reestructuración que tuvo la administración pública de la ciudad, la Secretaría de Bienestar Social pasó a ser la Secretaría de Inclusión Social y Familia, esta transformación implicó también un cambio en la mirada hacia esta población, para pasar a verlos como sujetos activos dentro de su comunidad.
“Buscamos la manera de educar a los hijos, que tengan un compromiso con el cuidado de sus padres y fortalecer vínculos reales de afecto. Esto lo trabajamos a través de las diferentes actividades que realizamos desde la política pública de envejecimiento y vejez”, dice el secretario.
En los clubes de vida, asociaciones en donde se les brinda capacitaciones y recreación a estas personas, también desarrollan actividades como un día de sol y se les llega a través de acciones de presupuesto participativo, donde trabajan temas como manualidades, que les permiten integrarse entre ellos mismos y volver a tener una vida social activa.
UNA ESTRATEGIA ARTICULADA
“Nos importa mucho que a través de la articulación de acciones como estas, y otros programas, como Canas al Aire -del Inder- y otros de la Secretaría de Educación y de Salud, el adulto mayor se sienta mejor consigo mismo”, resalta Betancur Montoya.
Además, existe la Unidad de Personas Mayores (Amautta) en donde se canalizan estas acciones y se coordina con el Gobierno Nacional la entrega de subsidios para alrededor de 42 mil adultos mayores.
Otro elemento fundamental dentro de la Política Pública de Envejecimiento y Vejez es llegarle desde el adolescente hasta el joven adulto, con acciones y estrategias para que aprovechen las oportunidades laborales, ahorren y se cuiden físicamente para que su envejecimiento sea una etapa de vida con calidad.