Aunque la mesa de diálogos Gobierno-Farc en La Habana envía señales de optimismo y firmeza al país, el tiempo empieza a convertirse en un factor de presión sobre los negociadores que, luego de cuatro meses, no han evacuado el primer punto de la agenda de conversaciones.
El séptimo ciclo de reuniones de las partes terminó sin un acuerdo respecto de la propiedad y el uso de la tierra y los recursos naturales. Pero, incluso así, a los diálogos se les percibe avanzando.
Desde La Habana, "Andrés París", vocero de las Farc, le dijo ayer a este diario que no hay que "inflar" el optimismo, para que el país no vaya a llevarse una "decepción".
La declaración del jefe guerrillero contrasta con las palabras del Ejecutivo y la guerrilla de los últimos días, que contemplaban la posibilidad de un acuerdo final en el tema álgido de la tierra y el desarrollo agrario integral. Aunque, el jueves pasado, el Gobierno leyó un comunicado que apenas sirvió para reseñar los avances y el ambiente diáfano de las conversaciones de paz.
Aún sin anuncios concretos, cierto optimismo ha comenzado a pasar fronteras y a colarse entre los colombianos que esperan la terminación del conflicto armado.
Mientras frases van y vienen en el Palacio de Convenciones de Cuba, el presidente Juan Manuel Santos aseveró una y otra vez que "vamos bien en Cuba", y desde su orilla el grupo guerrillero repite, casi en coro, que "todo va por buen camino".
Esas reacciones abren puertas de optimismo frente a las Farc y sus posiciones hoy más moderadas en relación con otros intentos de paz (Tlaxcala, Caracas y San Vicente del Caguán). La pregunta ya no es tanto si se mantendrán en la mesa sino cómo aceptarán desmovilizarse y volver a la vida democrática, sin armas, sin actos terroristas y sin la contaminación del narcotráfico...
Desde la visión optimista Alejo Vargas, coordinador del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional, dijo que en Cuba y Colombia se percibe un optimismo realista, sin triunfalismos, porque "se ha avanzado y las conversaciones van mejor de lo esperado".
Su posición la comparte el investigador y analista de la Corporación Arco Iris, Luis Eduardo Celis. Según él, los avances en la mesa tienen el sello particular del Gobierno y de la guerrilla.
Dijo Celis que "las Farc firmarían porque, si no, se encaminarían a la derrota, no hoy o mañana, pero si en 10 años; y el Gobierno, porque necesita modernizar el campo, darle dinámica y con la guerrilla activa no podría hacerlo".
Decir qué se negocia
"Andrés París" aseguró a EL COLOMBIANO que frente a la atmósfera optimista que ronda las negociaciones debe tenerse cuidado. Explicó que no se puede "estar inflando optimismo dentro de matrices mediáticas que se pueden preparar con intenciones políticas calculadas".
El plenipotenciario de las Farc enfatizó que no estimula ese optimismo porque no ve una voluntad reformadora democrática profunda. "Con esto puedo estar dándole una mala noticia a los sectores de la izquierda o sociales del pueblo que se pudieran crear falsas ilusiones a partir de esa matriz".
Más allá de la percepción de avance de los diálogos, para el excomisionado de Paz, Víctor G. Ricardo, los puntos en los que Gobierno y Farc han llegado a un acuerdo deberían ponerse en conocimiento de los colombianos.
Ricardo, que cree que en las negociaciones debe haber confidencialidad, reserva y discreción, mientras se discuten los temas, considera fundamental que los acuerdos que se logren se den a conocer "para tranquilidad de la ciudadanía y, aunque no se dude de sus palabras, el país debe conocer los acuerdos concretos".
Ricardo es partidario de que ahora, cuando ambas partes están en tono negociador, se deben evitar opiniones sobre rumores o presunciones sin conocerse lo que están negociando "de espaldas al país".
Corre el tiempo
De las partes, el Gobierno es el que ha insistido en que debe tenerse un tiempo establecido para el final de las conversaciones (noviembre).
Al inicio de los diálogos, el presidente Juan Manuel Santos señaló que antes de Semana Santa ya se tendría listo el primer punto y en noviembre un acuerdo de paz firmado.
Si los tiempos de negociación se ajustan a períodos de cuatro meses, lo que lleva el primer punto, el cual no ha concluido, la firma del acuerdo no se daría a finales de 2013, como lo ha estimado en sus distintas alocuciones Santos. Así, las negociaciones se extenderían dos años más.
Razón por la cual el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, indicó que al regreso a la mesa de diálogos, el próximo 2 de abril, acelerarán a fondo para terminar el primer punto.
Luis Carlos Villegas, del equipo negociador del Gobierno Nacional, enfatizó en que las conversaciones Gobierno-Farc podrían ir más rápido.
Villegas contó que, en lo personal, "sigue preocupándome el tema de los tiempos. Es fundamental, es el que hace viable políticamente esta conversación. Necesita posturas en la mesa que sean acordes en la viabilidad política, es decir velocidad".
El empresario, que en la mesa de negociaciones en Cuba ha mostrado cifras, aseguró que lo que impide el avance no son siquiera asuntos propios del diálogo, sino cosas de contexto en las que "tenemos que acostumbrarnos más unos y otros, donde tenemos que dejarlas de lado".
Aun así, Villegas aseveró que no hay otro proceso que haya llegado tan lejos en materia de acuerdos, pero insistió que "se necesita más velocidad que nos permita que los tiempos nos den hacia una viabilidad de lo acordado y una permanencia, de lo contrario estaría haciendo un esfuerzo que no se va a compadecer con los resultados".
Al respecto, Víctor G. Ricardo, previó que la negociación que se ha dado en estos primeros cuatro meses, ha sido el resultado de un largo proceso y del desarrollo "de las temáticas acordadas, basadas en la temática que el país necesita saber y conocer el acuerdo al que han llegado para la tranquilidad de la propia conciencia nacional".
Lo más duro ya pasó
Los momentos más duros, que se dan al inicio de cualquier mesa de negociación entre un Gobierno y un grupo armado ilegal, ya parecen haberse superado en el proceso actual.
Así lo aseguró monseñor Rubén Salazar, Cardenal de Colombia, cuando explicó que los tiempos más complejos de la negociación "ya pasaron. Fueron momentos muy duros, de tensión muy fuerte en que casi se llegó a un rompimiento de los diálogos. Esos momentos ya han pasado, han sabido tratarse y pienso que todo nos invita al optimismo", dijo Salazar.
Monseñor indicó que el ambiente hostil creado por alias "Iván Márquez" en Oslo, Noruega, el 18 de octubre de 2012, fue superado y otros temas como el secuestro.
El cardenal Salazar hizo un llamado a los colombianos para apoyar a los negociadores y no permitir que se terminen los esfuerzos que se han construido desde los primeros acercamientos con la guerrilla de las Farc para buscar la paz.
"Uno siempre piensa que pueden ir más rápido y que las cosas pueden ser mejores. Pero lo que tenemos es bastante valioso y hay que seguir apoyando. Como cristianos tenemos que seguir pidiendo al Señor que ilumine los negociadores".
Sin finiquitar el primer punto de la agenda de diálogos, se abre pista para comenzar a hablarse de participación política de las Farc.
Luis Eduardo Celis, de la corporación Arco Iris, aseveró que aunque no han cerrado el primer punto, decidieron pasar al segundo. En la mesa, como aseguró el analista Alejo Vargas, se ha avanzado "buen trecho", pero debe acelerarse, porque el tiempo apremia y faltan cosas que se deben tratar para recorrer el camino largo de la paz.
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