El frío de la noche contrastó con la alegría que se vivió y se sintió en las gradas. De nuevo, el hincha vibró con su equipo. Esta vez la fiesta se armó por cuenta de la clasificación a las semifinales de la Liga Postobón II 2011.
El Once Caldas le ganó 2-0 al América en el juego de vuelta de los cuartos de final. La serie venía empatada 0-0, pero el local hizo valer su condición y ahora buscará el cupo a la final enfrentando a Santa Fe.
25 mil personas celebraron el jueves en la noche la clasificación. Y lo hicieron después de haber llegado al Palogrande cargados de optimismo y después de acompañar a su equipo con paciencia hasta que encontró las posibilidades de ganar.
El partido no fue fácil. América pisó el Palogrande y se metió en su zona. En el primer tiempo apenas tuvo dos remates al arco. Y el Once, sin ser arrollador, creó el juego para irse arriba, pero careció de definición.
La más clara fue la del paraguayo Guillermo Beltrán, quien le cambió de dirección a la pelota con la cabeza y esta se fue en cámara lenta y se estrelló contra el segundo palo del arco defendido por Diego Restrepo.
Goles y fiesta
El complemento fue una herradura después de una acción en la que Jairo Castillo botó el 1-0 a favor de los americanos. Sin embargo, el Once, con paciencia y nuevo planteamiento arrinconó a su rival. Usó a Henríquez como volante e insistió por los costados ante un rival que se dedicó a especular con el tiempo.
La historia del partido cambió cuando Diego Restrepo, portero del América, se fue del campo expulsado. Un minuto antes había visto la tarjeta amarilla por pérdida de tiempo. Enseguida, salió del área y barrió a Jéfferson Cuero. Wílmer Roldán aplicó el reglamento, le sacó el segundo cartón amarillo y se tuvo que ir expulsado.
Así las cosas, el Once encontró los espacios ante un rival que perdió seguridad. Perseveró y encontró el 1-0 con Diego Amaya, quien en el área giró y le remató a Kevin Piedrahíta, a quien le tocó llegar al arco rojo.
América trató de reaccionar, pero no tuvo con qué. Seguidamente, una llegada por la derecha finalizó con el centro de Jorge Núñez y el gol de cabeza de Ayron del Valle, quien hacía un mal partido.
Con el 2-0 a su favor, todo fue fiesta, el optimismo previo y la paciencia durante el juego se transformaron en emoción, alegría y fiesta en las gradas porque el equipo está en semifinales.