No son buenas las noticias para la Tierra según el informe 2011 de la Agencia Internacional de Energía: las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), principal componente del cambio climático y el calentamiento del planeta, alcanzaron un récord con 31,6 gigatoneladas, según las evaluaciones preliminares, lo que representa un aumento de 1 gigatonelada o el 3,2 por ciento con respecto a 2010.
El carbón es el responsable del 45 por ciento de las emisiones de CO2, seguido del petróleo con el 35 por ciento y el gas natural con el 20 por ciento.
Más que fríos y aislados, los datos significan que hoy se tiene solo el 50 por ciento de posibilidades de evitar que la temperatura de la Tierra aumente a 2°C en 2050 con respecto a la era preindustrial.
El tema también deja en entredicho los acuerdos internacionales para limitar las emisiones y las negociaciones que en diferentes reuniones se desarrollan, como la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que cada año trata de avanzar en el tema.
“Los datos indican que la puerta para lograr la meta de los 2°C está que se cierra”, dijo Fatih Birol, economista jefe de la Agencia.
El año pasado, el 6,1 por ciento del aumento de las emisiones de CO2 se produjo en países por fuera de los países de la OECD o desarrollados, los cuales apenas redujeron 0,6 por ciento sus emisiones netas.
China fue el mayor contribuyente al aumento de emisiones globales con un incremento de 720 millones de toneladas o 9,3 por ciento en especial por su alto consumo de carbón.
Sin embargo, la intensidad del carbón -la cantidad de CO2 emitido por unidad de Producto Interno Bruto- cayó 15 por ciento de 2005 a 2011. Sino sus emisiones hubieran crecido 1,5 gigatoneladas.
Las emisiones de otro gigante asiático, India, crecieron 140 millones de toneladas o 8,7 por ciento, sobrepasando a Rusia como el cuarto gran emisor de dióxido de carbono tras China. Estados Unidos y la Unión europea.
Pese a las cifras, las emisiones per-cápita en China e India se mantienen en un 63 por ciento y 15 por ciento de las de los países de la OECD en promedio.
Las emisiones de Estados Unidos han caído 430 millones de toneladas desde 2006, la mayor reducción de todos los países o regiones, lo que se debe a un menor uso de gasolina en el transporte por mayor eficiencia y la crisis económica que hizo recortar las millas recorridas por auto y un cambio sustancial del uso de carbón hacia gas en el sector eléctrico.
Las emisiones en la Unión Europea fueron 69 millones de toneladas menores debido a la situación económica y un invierno más benigno. En contraste, las de Japón aumentaron 28 millones de toneladas por un aumento en el uso de combustibles fósiles tras la crisis del reactor nuclear de Fukushima.