Se dice que el Sagrado Corazón de Jesús llegó a este país y se instauró en la iglesia del Voto Nacional desde 1902 para contrarrestar esos días violentos de la guerra de los Mil Días. Pero ni siquiera la intervención del pobre Sagrado Corazón ha sido suficiente para que en Colombia reine la paz o al menos una armonía que nos permita vivir en realidad como seres humanos.
Colombia es un país de bárbaros, de ciertos funcionarios que en realidad no les importa mucho el otro, no lo respetan como persona que tiene ganado ciertos derechos. Porque hay que ser crueles para que a una niña de 12 años no le permitan abortar así dos especialistas certificaran que podía estar en riesgo su salud física y un psiquiatra añadiera que la continuación del embarazo ponía en riesgo su salud mental. La EPS dilató la decisión, un juez le negó la tutela y el embarazo avanzó tanto que ya era imposible practicarle el aborto ( Semana , mayo 14, 2012). De nuevo se irrespetó la sentencia de la Corte Constitucional fallada hace seis años.
No se trata de que a una niña de esa edad le hayan impedido abortar, es que no la deberían dejar tenerlo, bajo ninguna circunstancia, así no tenga malformación, no haya sido violada y supuestamente no corra ningún riesgo en el parto. ¿Qué hace uno a los 12 años con un bebé? Pero este es otro asunto que aún está pendiente en Colombia.
A este tema no se le puede poner tanto el corazón. Sencillamente una niña de 12 años no está en condiciones de ser mamá. Así, quizá, pueda aprender a la fuerza, no es justo que el hijo pague las consecuencias de su inmadurez, de su irresponsabilidad.
Señor Procurador, crea en la educación, no boicotee más las campañas de educación reproductiva en los colegios ordenadas por la Corte. No siga creyendo que conocer la información es caer en toda tentación posible. Del oscurantismo en el cual se vive, por no conocer, es del único estado del cual deberíamos librarnos. Si Dios es luz, si el Sagrado Corazón ilumina, no permita que sigamos viviendo en las tinieblas, no impida más que las niñas aborten, al menos, en lo legalmente permitido. No deje que haga curso la frase alterada: "Un niño no se le niega a nadie".
Esto no es cuestión de tener conciencia moral, es más de entender que este país ya es lo suficientemente desigual, lo suficientemente pobre como para que creamos que practicarle un aborto a una niña está mal.
Debería darnos más cargo de conciencia ver que una pequeña de 12 años, un poquito más o un poquito menos, cargue con otro niño en sus brazos y lloren casi a la par, mientras falsos profetas "defienden" lo que no hay que defender porque es un derecho ganado.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8