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Conviene ser previsivos

30 de marzo de 2009
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Si bien los países latinoamericanos enfrentan hoy las consecuencias negativas de una crisis global cuya profundidad es aun incierta, parece prudente que sus gobiernos, con el apoyo financiero y técnico de las multilaterales, tomen todas las precauciones necesarias para evitar perjuicios irreversibles para los grupos mas vulnerables de la población. Sin dejar de ser optimistas, conviene que nuestros gobiernos sean realistas y habiliten programas de protección de los mas pobres ante un escenario claramente adverso. Hoy por hoy, ante el riesgo de perder parcialmente los avances en crecimiento económico y reducción de pobreza de Latinoamérica, las multilaterales de crédito -principalmente el BID en su 50 aniversario, el Banco Mundial y la CAF- tienen un rol renovado que cumplir.

Si bien todos los observadores esperan un impacto negativo de la crisis global sobre el crecimiento económico y la pobreza en Latinoamérica, subsisten discrepancias sobre la magnitud y la duración de la misma. Mientras el BID estima que en el 2009 el crecimiento de la región será del 1.1% y la pobreza se incrementará en 2.8 millones de personas, los pronósticos del Banco Mundial son mucho menos optimistas. Asimismo, en tanto los voceros oficiales estiman un crecimiento de 4% para Brasil en el 2009, la mayoría de los economistas brasileños pronostican un 0.8%. Y muy probablemente estas cifras se revisarán próximamente -a la baja- como resultado de la reciente caída en las expectativas de crecimiento de la economía China -pues según el Banco Mundial, el crecimiento esperado para el 2009 es de 6.5%, apenas la mitad de la tasa lograda en el 2007!-. De cualquier forma el panorama regional no parece alentador y como consecuencias del crecimiento bajo o negativo de nuestras economías habrá efectos adversos sobre el ingreso per cápita de nuestros hogares y sobre la proporción de hogares en pobreza extrema -en otras palabras, un incremento del número de personas con recursos insuficientes para cubrir sus necesidades nutricionales mínimas-.

Aunque la magnitud de los costos sociales de la crisis es relativamente incierta, indudablemente serán sustanciales. Como es bien sabido, es posible escapar de la pobreza, pero para los hogares mas vulnerables es mucho mas fácil caer en ella en un período recesivo. La deprivación, asociada a la pobreza, ocasionará pérdidas irreversibles para los grupos mas vulnerables: especialmente para los infantes, los niños y los jóvenes en edad escolar en hogares pobres. Las pérdidas de nutrición y de años de escolaridad de estos grupos mermarán permanentemente sus capacidades para generar ingresos en la vida adulta, limitando sus oportunidades e incrementando sus dificultades para escapar de la pobreza. Y por efecto del retroceso social nuestros países verán disminuidas sus perspectivas de crecimiento de largo plazo y su clima cohesión social.

Qué tan bien preparados toma esta crisis a los actores claves -gobiernos, multilaterales y donantes- para proteger a la población mas pobre? Podrán éstos reaccionar oportunamente para aliviar los efectos sociales de la crisis, evitando costosos rezagos, como los que se dieron luego de la crisis de 1999 en Colombia? Indudablemente, todos ellos cuentan con mejores instrumentos que hace una década para reaccionar adecuada y oportunamente. Gracias al aprendizaje global derivado del diseño, implantación y evaluación de diversos programas de protección social a nivel global los gobiernos, la banca multilateral y los donantes tienen hoy una mejor comprensión de los factores claves incluidos en los proyectos mas eficientes. Asimismo, el seguimiento de los indicadores de las Metas del Milenio ha elevado la vigilancia de todos los actores sociales acerca de la lucha contra la pobreza. Del lado de los países de la región también encontramos experiencias valiosas de aprendizaje: muchos de ellos han desarrollado estrategias para la lucha contra la pobreza y la desigualdad -incluida Colombia- y han implantado sistemas integrados de información social asociados a sus programas de transferencias condicionadas y de lucha contra la pobreza extrema -Oportunidades en México, Bolsa Familia en Brasil, Familias en Acción en Colombia y Chile Solidario en Chile, para citar algunos-. Estos sistemas de información que para el conjunto de la región abarcan mas de 80 millones de personas y les permitirían reaccionar con rapidez focalizando en las familias mas vulnerables y evitando enormes costos sociales ocasionados por los rezagos de implementación. No obstante, solo algunos países de la región podrán contar con la holgura fiscal para adelantar estos esfuerzos en forma mas oportuna y vigorosa -particularmente, Chile gracias a sus políticas fiscales anticíclicas-. Pero finalmente la posibilidad de coordinar estos actores y poner en práctica todas estas acciones urgentes para proteger a los mas grupos vulnerables ante la crisis, dependerá de la capacidad del liderazgo político para informarse y apersonarse de estos graves problemas que hoy anticipamos.

*Investigador del Banco de La Republica y ex director de pobreza del BID

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