El majestuoso paisaje del oriente antioqueño fue el escenario para un ciclopaseo, que fue el prólogo de la edición 38 del Clásico EL COLOMBIANO - Indeportes Antioquia.
Poco antes de las ocho de la mañana se dieron cita los 1.300 participantes que decidieron ser protagonistas de esta actividad. Aunque unos arribaban en sus carros, otros más animados se atrevieron a hacer el ascenso en sus bicicletas desde Las Palmas y El Escobero con ansias por disfrutar del recorrido.
El trayecto de 17,5 kilómetros no era impedimento para ninguno de los participantes porque lo único que se tenía de pasaporte era gozar de la bicicleta y la intención de dejarse cautivar por los caminos rurales del frío del sector Llanogrande.
Una combinación de olores entre humedad, eucalipto y campo contagiaban el olfato de los competidores cuando se dirigían a pasar por el primer sitio que marcaba el mapa: estadero El Buen Genio, un nombre apropiado para los ánimos de los ciclistas que iban entre risas y conversaciones contemplando las praderas y el nublado cielo que no dejaba salir en su totalidad al anhelado Sol.
Entre el nutrido combo de ciclistas iban familias, grupos de amigos y niños que luchaban con sus pequeños pies pasar los difíciles lodazales.
Entre los gomosos ciclistas se camufló uno de los grandes, Esteban Chaves, el actual campeón del Tour del Porvenir, que gozó de principio a fin de la ruta. Esta vez sin la presión del cronómetro. Incluso hubo tiempo hasta para las bromas con algunos de los participantes que "chicanearon" con pasar de posición a al juvenil ganador.
Entre pedalazos cada uno marcaba y buscaba su ritmo, pese a que algunos tramos se convirtieron en reto.
Tras dos horas, el recorrido llegó a su fin en medio de una mañana iluminada por el Sol y la alegría de los participantes.
Ahora los gomosos de la bicicleta se animan para en la primera semana de noviembre hacer parte del plato el plato fuerte de esta edición del Clásico, que arranca en la noche del viernes 4 de noviembre con el Gravity.