Aunque el dato final de 3.73 por ciento de inflación para el año 2011 estuvo dentro del rango meta establecido por el Banco de la República, que se ubica entre el 2 y el 4 por ciento, su comportamiento final, así como varios hechos ocurridos en el transcurso del año, hacen ver que durante el 2012 las autoridades económicas deberán estar vigilantes de su trayectoria.
Lo primero que hay que señalar es que desde el año 2009 el Índice de Precios al Consumidor, IPC, presenta tendencia al alza. Aunque dicho aumento es leve y se ha mantenido dentro del rango meta, dicho comportamiento contrasta con el que se traía en años anteriores, cuando la tendencia era claramente a la baja. Esto no sólo tenía un efecto positivo sobre la estabilidad macroeconómica del país, sino que, de manera muy especial, aliviaba el bolsillo de los hogares colombianos y, sobre todo, el de los grupos sociales de más bajos ingresos, los que se ven más severamente afectados por los procesos inflacionarios.
Precisamente, y como resultado del aumento de los precios durante 2011, los grupos más pobres tuvieron una inflación de 4.35 por ciento, mientras que para los hogares de mayores ingresos dicho guarismo fue de 2.7 por ciento.
En la tendencia al alza en la inflación total debe considerarse el hecho de que en los últimos meses del año pasado hubo un momento en que el IPC se ubicó ligeramente por encima del 4 por ciento. Aunque puntual, hay que estar vigilantes sobre el riesgo que implica haber traspasado el límite superior del rango meta.
En 2011, los precios de tres productos esenciales para la vida de los hogares, como son alimentos, educación y vivienda, terminaron con crecimientos por encima de la inflación total. En alimentos, dicho crecimiento fue de 5.27 por ciento; en educación, de 4.57, y en vivienda, de 3.73 por ciento. Esto va en línea con la mayor afectación de la inflación en los ingresos de los grupos de menores ingresos.
El hecho más significativo del comportamiento de la inflación durante el año pasado fue que los alimentos tuvieron el mayor crecimiento de todos los grupos y que dicho grupo impulsó la inflación total a lo largo del año. Este hecho está asociado a lo que, desde el 2010, viene ocurriendo con la inflación de alimentos.
En los primeros meses de dicho año la variación mensual anualizada del IPC de alimentos fue negativa. A partir de mayo de 2010 comenzaron a presentarse variaciones positivas y crecientes en dicho índice. De esta forma, el IPC de alimentos presenta, durante los dos últimos años, tendencia creciente.
Más aún, el comportamiento de este índice en ciertos picos de crecimiento, como ocurrió en los últimos meses de los años 2010 y 2011, determinó la correspondiente alza en el IPC total. En otras palabras, en buena parte, el comportamiento del precio de los alimentos determinó la suerte de la inflación total.
Como es sabido, detrás de la evolución del IPC de alimentos está la situación del clima que ha soportado Colombia durante los dos últimos años. Las intensas lluvias que han prevalecido durante un período de tiempo tan prolongado, han afectado el ciclo de producción de los cultivos y las actividades pecuarias.
Este fenómeno acumulativo significó, por ejemplo, que la variación mensual anualizada de los últimos meses de 2011, que alcanzó a ser de 6.63 por ciento, fuera significativamente mayor a la que se tuvo en 2010, que fue de 4.09 por ciento.
La relación entre la inflación de alimentos y el cambio climático mundial es un nuevo llamado de atención para que se asuman con mayor seriedad las políticas y las acciones para enfrentar este fenómeno.
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