Con el resultado electoral del domingo, Bello votó por el pasado. Tuvo todo en sus manos para redireccionar el manejo de sus recursos públicos, con mayor impacto en la seguridad, educación, salud, recreación, empleo, atención a los niños y ancianos... pero se paralizó.
Si en la jornada electoral pasada, con su voto en blanco, la ciudad, que lleva décadas a merced de los violentos y las componendas políticas, fue ejemplo de civilidad y dignidad democrática, esta vez arreó sus banderas y abortó toda ilusión de cambio. La abstención, que es la peor de todas las formas de quedar en blanco, triunfó con el 73,79% del total electoral. Tal resultado es un campanazo para su nuevo alcalde Carlos Muñoz. Él conoce Bello, lleva años como concejal y sabe qué reclaman sus coterráneos. La mejor de las suertes.
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