La principal derrota política que ha sufrido el uribismo en sus 12 años de existencia, perder la Presidencia de la República el pasado domingo, llevó a que el Centro Democrático anticipara que su primer gran lucha en el Congreso de la República, al que llegarán desde el 20 de julio, será la aprobación de una reforma electoral.
El objetivo que fue anunciado por el propio excandidato Óscar Iván Zuluaga, quien es desde ahora el presidente del Centro Democrático, tiene once pilares como ellos la denominaron: Voto obligatorio, voto en día hábil, pago del subsidio de transporte al elector, no inscripción de la cédula, financiar el ciento por ciento de las campañas, la eliminación del voto preferente.
También plantean implementar el voto electrónico, sustraer la organización electoral de la presión política, no publicidad estatal durante la campaña, reacción inmediata a denuncias de fraude y garantías para los debates.
Aunque el uribismo presentó este trámite legislativo como “una reforma estructural”, tiene varios puntos que ya son realidad con base en la actual legislación y otros puntos que son más de decisión administrativa y que no requieren de ley ni mucho menos de reforma constitucional.
Por ejemplo, ya hay una ley que ordena que en Colombia las votaciones se hagan con voto electrónico, pero su aplicación no se ha dado en particular por aspectos económicos, técnicos y de seguridad.
En lo referente a que las denuncias de fraude sean inmediatamente atendidas y sancionadas, ese punto no puede aplicar porque la ley ordena cumplir el debido proceso, que en estos casos se debe dar con la investigación previa de los organismos competentes y luego sí la sanción. En la actual legislación existe la unidad de reacción inmediata que recepción a estas denuncias y las traslada al que debe seguirlas.
Para el analista Jhon Mario González, la propuesta del uribismo tiene aspectos interesantes, pero también otros casi imposibles de cumplir.
Sostiene que pensar en una financiación total de las campañas es muy complejo que suceda. “Eso no pasa en ninguna parte del mundo, además cómo se podrá controlar que no ingresen aportes de los sectores privados a las campañas”, indicó.
Sostiene que la eliminación del voto preferente es una necesidad en la que han coincido muchos sectores, y lo que ha llevado es a que se consoliden personalismos políticos.
Frente al voto obligatorio, el analista plantea que si el mismo se impondría para enfrentar a las maquinarias sería válido, pero advierte que eso no significaría que todos los ciudadanos salgan a votar por los candidatos sino que llevaría a que el voto en blanco y hasta el nulo crezca de manera importante.
González además estima que si bien la normatividad electoral del país requiere actualizarse, esa reforma no cree que sea de las primeras que el gobierno quiera que empiece a discutir el Congreso en sus primeros meses de sesión.
Lo cierto es que el tema así no esté en las prioridades de la agenda legislativa que acuerden Gobierno y sus partidos de la coalición, el Centro Democrático sí insistirá en la misma de manera permanente.