La estrategia dirigencial de llevarles a los jugadores las esposas y los hijos a Barranquilla para motivarlos no fue suficiente y ahora Itagüí Ditaires tendrá que empezar a planear, con anticipación, el próximo rentado.
Fernando Salazar admite que el equipo terminó sumido en la impotencia, porque le faltó "suerte, jerarquía, ir más allá de los deseos y cometer menos errores defensivos". También resaltó que en la derrota 2-1 ante Junior incidió la actuación del árbitro Ramiro Suárez, quien "nos dejó de pitar un penal clarísimo e inmenso como una catedral".
Consciente de que "no acertamos en los refuerzos, especialmente en la defensa y el ataque", Salazar invitó a los integrantes del club a mejorar para el segundo semestre en el que la "firme intención es hacer una buena Copa Suramericana y llegar más lejos en la Liga Postobón, porque terminamos convencidos de que podíamos hacer más".
En eso coincidió el técnico Alberto Gamero, el mismo que tiene contrato indefinido con el plantel y lamentó que Itagüí haya sido perjudicado en Barranquilla, porque "me quedó más claro el penalti que no me pitaron a favor después de la mano de Felipe Correa que el que le dieron al Junior".
Gamero admitió que su equipo "equivocó el camino en el remate ante Junior" y por eso le tocó quedarse con las manos vacías en su sexta presencia consecutiva en las fases importantes con apenas tres años largos en la A.
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