Por Jessica Quintero Serna
Los resultados mostrados por las selecciones de Colombia sub-17 (eliminada recientemente en el Sudamericano de la categoría), y sub-20 (que aunque clasificó al Mundial de Polonia, no mostró un nivel superlativo en el torneo continental), dejan un halo de incertidumbre respecto al trabajo que se está haciendo con los jugadores que en poco tiempo serán la base del combinado absoluto.
Pero, ¿a qué se debe estos malos momentos? Estas son algunas de las razones:
1. Falta de minutos en clubes
Los equipos aún no confían en jugadores de las divisiones inferiores, por lo que muchos de ellos llegan a la Selección sin minutos con el plantel principal de sus clubes. Esa falta de fogueo queda en evidencia cuando se enfrentan a rivales que cuentan con futbolistas que sí tenían experiencia en primera división, como se demostró en el partido del pasado jueves ante Brasil.
Esto va ligado a las carencias en las bases de los equipos profesionales del país, como lo señala el técnico Javier Álvarez.
2. No hay referentes
Pese a que son categorías con juveniles, desde las inferiores comienzan a surgir referentes, jugadores que con liderazgo brillan en el terreno de juego. Carlos Cuesta, defensor de Atlético Nacional, lució por momentos como líder de la Sub-20 en el pasado Sudamericano de Chile. Juan Camilo Hernandez, delantero del Huesca de España, era uno de los llamados a destacarse; sin embargo, no fue convocado por Arturo Reyes.
En la Sub-17, por su parte, no aparece ese “jugador explosivo” que arrastra al resto del equipo.
“Esto también se debe a la mala elección de los convocados, ahora están prefiriendo la talla por encima del talento”, asegura el entrenador Pedro Sarmiento.
3. Falta trabajo de definición
Al igual que ocurrió con la Selección sub-20, que contó con suerte en los resultados, el elenco de Héctor Cárdenas demostró una clara falta de definición (4 goles a favor y 7 en contra) tanto en delanteros como en resto de jugadores n
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