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El Valle de Nadie o ese reflejo del mundo actual

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El Valle de nadie le pone una mirada encima a situaciones que, lamentablemente, migran de la realidad a la ficción. FOTO: Samantha Hurley
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A veces es prudente preguntarse si el ser humano ha aprendido lo que es la humanidad. ¿Causar daño constantemente será parte de nuestra naturaleza? ¿Y ser indiferentes? ¿Es un rasgo característico del hombre?

El Valle de nadie le pone una mirada encima a situaciones que, lamentablemente, migran de la realidad a la ficción pero no desaparecen. Para mostrarlo, la escritora y periodista Catalina Franco Restrepo creó un libro cuyo protagonista es un país olvidado por el resto de la comunidad internacional. Es un espacio encerrado entre montañas que recibe por un lado los desperdicios de uno de sus países vecinos y por otro solo indiferencia.

Nadie lo registra en los diarios, nadie lo tiene en cuenta para tomar decisiones y ni siquiera aparece en un mapa oficial: así que prácticamente es como si nunca hubiera existido. Quizá la mejor manera para explicar situaciones como la migración, el hambre o la pasividad internacional era precisamente por medio de personajes que vieran sin tantos filtros lo que estaba sucediendo.

Filadelfo y Malaika, un par de niños sumidos en la pobreza económica del Valle de nadie, recibían pistas de cómo era el exterior únicamente cuando accedían a viejos periódicos o revistas. Se reunían a escarbar una enorme montaña construida enteramente de basura y allí encontraban las noticias del exterior. Tal era el nivel de aislamiento.

Así era como se daban cuenta de que afuera de su sobrepoblado caserío había extravagancias, toda clase de comida y también violencia. Explotaban bombas, había atentados y los hombres permitían que la vida se quitara con mucha facilidad.

Desde su inocencia se preguntaban por qué, mientras seguían viviendo en esa realidad aislada y pobre, aunque los ojos de la niñez logran verles alegría a las situaciones. Tenían amistad y la naturaleza, uno de los pocos tesoros que seguían intactos, y eso compensaba las cosas.

La situación del valle se empieza a ensombrecer cada vez más y estos niños se ven forzados a encarar la realidad de nuevas formas cada vez.

Para Franco, quien estudió un magister en Relaciones Internacionales, no solo se trataba de explicar un fenómeno o un comportamiento sino una serie de actitudes que han dado como resultado el panorama actual. “Ese Valle de nadie, que es un país imaginario, es muchos países. Estamos rodeados de valles de nadie”, cuenta Franco, quien plasma los viajes que ha tenido en la oportunidad de hacer en su novela.

“Yo empecé a escribir este libro porque no vivo tranquila. Yo me voy a acostar un día cualquiera y pienso en que pueden estar bombardeando en este momento a alguien en Siria o que hay gente que se está acostando muerta de hambre. ¿Por qué seguimos como si nada?”.

Ante la saturación de información, Franco decidió contar una historia detrás de lo que las noticias cuentan con números y resulta ser un relato conmovedor.

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El Valle de Nadie de Catalina Franco busca plantear una ficción que plasma el juego de poder en el panorama internacional y cómo eso termina siendo más fuerte que la solidaridad.
El Valle de Nadie o ese reflejo del mundo actual

Contexto de la Noticia

El libro está lleno de símbolos y de relatos que detrás. Integra elementos históricos o realidades internacionales apenas con guiños que unos podrán detectar más fácilmente que otros. Los detalles en la primera novela Catalina Franco Restrepo se camuflan de muchas maneras, incluyendo los nombres de las naciones o ciudades que se plasman en el mapa de este mundo inventado. Un ataque en Lusom se refiere a uno en Mosul y otro en Airis, se refiere a Siria. Para ella era importante plasmar muchos lugares que siguen luchando.


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