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¿Y si se te baja la autoestima por usar Tinder?


ilustración Esteban parís

Abre Tinder. La persona que está en la pantalla le parece tan bonita. No tiene ni una palabra para describirse, pero le gustó por la foto. Desliza hacia la derecha, y espera, es un match. ¡Sí!, dice, y ahora espera que le hable primero. La imagen que sigue ni la determina. Nada que ver con el estilo que le gusta. Es un no rotundo hacia la izquierda. Ojalá que el otro le hable, que de verdad le hayan gustado sus fotos –todo lo que las pensó– y que haya leído su descripción. Se ilusiona.

Las investigaciones que examinan la relación entre las redes sociales y el funcionamiento psicológico se ha centrado principalmente en Facebook, y eso ha dejado preguntas sobre otras redes sociales, como Tinder, la aplicación móvil de citas que se considera un sitio de conexión para muchos de sus 50 millones de usuarios estimados.

Las personas que utilizan esta app revisan perfiles, principalmente fotos. Algunos se describen en palabras, ponen su lista de música o relacionan Instagram. Con eso hay que elegir si tirar para la derecha o para la izquierda. Nada más.

Según el artículo publicado en la revista internacional Body Image, que publica artículos científicos de alta calidad sobre la imagen corporal y la apariencia física humana, si bien esta red puede alimentar las tendencias narcisistas de cada individuo, el escrutinio y la evaluación que define el uso de Tinder es un proceso de objetivación que puede aumentar la conciencia del cuerpo y la angustia.

En el estudio, presentado en agosto en la reunión anual de la Asociación Psicológica Americana, la investigadora principal Jessica Strübel de la Universidad del Norte de Texas y su equipo encuestaron a usuarios y no usuarios de esta app para explorar la forma en que se sienten acerca de su apariencia.

Los resultados revelaron que los usuarios de Tinder tenían menor satisfacción corporal y autoestima.

“La gente está viviendo en un mundo surrealista, creando estos ideales inalcanzables y expectativas que nadie puede cumplir –dijo Strübel–. Está creando una necesidad constante para la gestión de impresiones y apariencias”.

Tanto los hombres (234) como las mujeres (913) presentaron hechos negativos similares. Además de proporcionar información sobre su uso, las personas que participaron en el estudio respondieron preguntas sobre su estado de ánimo, nivel de satisfacción corporal, autoestima y presiones sociales percibidas al mirar de cierta manera y vergüenza de su cuerpo.

El estudio examinó si el uso de la red estaba asociado con el estado de ánimo y los hábitos alimenticios de una persona.

¿Qué más encontraron?

Alrededor del 17 % de las personas en el estudio utilizaron Tinder. En comparación con quienes no, los usuarios eran más propensos a reportar sentimientos negativos. En relación con los no usuarios, eran más propensos a compararse con otros, sentir presiones por su aspecto y experimentar estados de ánimo negativos.

Sin embargo, Strübel enfatizó que ella no le está diciendo a la gente que deje de usar Tinder. “Este es el mundo de las citas ahora, pero no podemos negar lo que la ciencia dice: hay ramificaciones psicológicas en estas dinámicas”.

Para limitar los posibles efectos negativos, los investigadores recomiendan mantener las ideas en perspectiva al usar la aplicación. Por ejemplo, tenga en cuenta que las fotos que ve de los demás no siempre representan la realidad, en su lugar, muestran a una persona en su mejor momento.

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millones de matches hay en Tinder a diario en el mundo. Estos son personas compatibles que buscan lo mismo: Sean Rad, fundador.


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