Publicado el 20 de abril de 2018

Así sería la Tierra si girara al revés

El gran desierto del Sahara, visto en esta imagen de satélite, sería verde si la rotación de nuestro planeta cambiara. FOTO Nasa

Ramiro Velásquez Gómez

Si llegara un enorme asteroide que chocara contra la Tierra y cambiara el sentido de la rotación ¡qué distinto sería el mundo!

El Sahara sería verde y Argentina desértica, las corrientes marinas se alterarían y buena parte de Colombia... árida y caliente.

Claro, un asteroide con semejante fuerza podría acabar la vida en el planeta.

Por eso, Florian Ziemen, investigador del Instituto Max Planck de Meteorología en Hamburgo (Alemania) junto a sus colegas simularon en computador cómo sería la Tierra girando en sentido contrario al que lo hace hoy.

Una muestra de cómo ese solo factor incidiría en cambiar todo, señalando lo afortunada que es la situación del planeta. La inclinación del eje de rotación, por ejemplo, permite las estaciones.

El resultado presenta cambios dramáticos en los desiertos, las corrientes y la aparición de cianobacteria en amplias regiones marinas, aparte de otras diferencias con respecto al mundo actual.

Es esa invasión de los mares, que da un color verde a las aguas y pueden ser peligrosas.

Los hallazgos fueron presentados en la Asamblea General anual de la Unión Europea de Geociencias en Viena.

No son los únicos que han hecho ese ejercicio, pero obtienen resultados llamativos.

A la inversa

Para crear su Tierra retrógrada, el grupo de Ziemen detuvo el movimiento del agua y el aire. También revirtieron la fuerza de Coriolis que hala la materia en movimiento en el planeta, con la que los huracanes giran en sentido de las manecillas del reloj en el Hemisferio Norte.

Así mismo, reversaron el paso del Sol, con Nueva York 5 horas adelante de Londres (igual sería en Colombia).

Y llegaron los cambios. Los vientos del este llevaría aun clima más moderado a la costa este de Estados Unidos, pero inviernos severos a Europa Occidental.

No fue la única sorpresa. El desierto del Sahara reverdecía y en el Oriente Medio caía toda la lluvia que requiere esa región.

El sudeste de Estados Unidos y grandes áreas de Argentina y Brasil se convertirían en desiertos.

En las condiciones reales, Colombia es un país ecuatorial húmedo, mucho más hacia la Amazonia. En el modelo retrógrado, toda la región norte sería desértica, con clima parecido al de las estepas hacia Antioquia y Santander.

En el norte del océano Índico se viviría una situación especial. La circulación de corrientes y una alta producción biológica originaría bajos niveles de oxígeno, debiendo los microorganismos consumir nitrato.

Las aguas bajas en este compuesto harían posible el florecimiento de la cianobacteria, que dominaría una gran extensión del océano.

Esas explosiones bacterianas son importantes en el plano pequeño pero no a gran escala, explicó Ziemen.

Este experimento ayuda a comprender un poco más los sistemas del planeta en un plano diferente al normal.

No ha sido el único intento. Ya se había dado en 2008 y 2011, por otros científicos, dice un informe en EOS, publicación de la Unión Americana Geofísica.

Conclusiones

En el primero, de R. S. Smith y colegas, se encontró cambios en las corrientes marinas si el planeta girara al revés, afectando por ejemplo la salinidad en el Pacífico sur y un colapso de la circulación meridional en el Atlántico.

En el estudio de 2011, V. Kamphuis y colegas se centraron en la distribución y afectación de las corrientes oceánicas, que regulan el clima.

En estos estudios tiene papel central la circulación meridional, esas corrientes profundas de agua fría que comienzan cerca a los polos y se desplazan por largas distancias por el fondo antes de salir a la superficie, con consecuencias sobre el clima.

En el experimento de 2008, la corriente profunda en el Atlántico Norte se detuvo con la Tierra retrógrada, lo que no sucedió con el otro estudio.

Uno de los efectos principales del de Ziemen es el colapso de la circulación meridional, lo que sugiere que la posición de esta corriente no es controlada por el tamaño de la cuenca ni por las cadenas montañosas que parten los continentes sino por la ubicación de esa cuenca en relación con la dirección dominante de los vientos.

Con la rotación retrógrada aparte de los cambios en el patrón de los océanos, cambia la circulación de los vientos.

Estos se asocian con grandes alteraciones en la temperatura y la precipitación.

Así, el gradiente de temperatura entre Europa y Siberia oriental se revertiría, mientras grandes partes de América se convertirían en desiertos.

La Zona de Confluencia Intertropical, que rige las temporadas seca y húmeda en la región del trópico, se movería al sur, creándose cambios en la circulación tropical.

El análisis del ‘nuevo’ mapa muestra un clima algo más benigno en gran parte de Australia, mientras que Canadá y buena parte de Europa se ven sometidos a un ambiente frío y húmedo.

África sería un continente distinto, con grandes extensiones verdes, incluyendo el Sahara. Países del golfo Pérsico no serían tan calientes.

Esta Tierra “tiene más áreas verdes, lo que se puede ver como un plus. Pero depende dónde viviera uno. Si fuera en Europa occidental, estaría mejor como es hoy”, dijo Ziemen citado por EOS.

Un estudio que plantea una situación hipotética con hallazgos sorprendentes que muestran la fragilidad del clima terrestre.

Contexto de la Noticia

· En el estudio se trabajó con cinco tipos de clima y varias subdivisiones.

· Las clases de clima analizadas fueron ecuatorial, árido, templadocálido, nieve
y polar.

· Las subdivisiones establecidas fueron: desierto, estepa, muy húmedo, verano seco, invierno seco, y de vientos monzónicos.

· Varios de los cambios obtenidos en el modelo retrógrado eran fáciles de predecir, como los inviernos en Europa occidental, pero hubo sorpresas como la desaparición del desierto del Sahara.

· Hoy hay brotes de cianobacteria, pero son pequeños frente a los del modelo.

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