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Una tarde que fluye junto al río


La etapa 1A de Parques del Río linda con el barrio Conquistadores y tiene 45 cicloparqueaderos y 7.500 metros cuadrados de andenes peatonales según datos oficiales . FOTos Miguel Ángel López

Junto al río Medellín, el viento corre sin que nada lo obstaculice. A las personas, como lo comenta Jorge Mario García habitante de la ciudad, se les había negado por años ver el río como lo pueden hacer ahora.

La Twittercrónica de esta semana visita la primera etapa del proyecto Parques del Río que, entre críticas y aplausos, estrenó su primera etapa a finales de agosto y continuará su construcción en toda la mitad del Valle de Aburrá.

Después de un año y medio de obras, trancones, maquinaria, polvo y muchos reclamos; el centro occidente de la ciudad, justo al lado del barrio Conquistadores, se ve distinto con los 145.181 metros cuadrados que comprenden esta primera etapa del proyecto.

Esta tarde ha sido tranquila y fresca, aunque aún están pequeños los mil árboles que la Alcaldía dijo que había sembrado en las zonas verdes. Hay obreros y falta hasta construir la zona de juegos infantiles, pero los habitantes del sector ya se toman el espacio.

Unos jóvenes recorren el lugar en bicicleta, mientras unos niños y sus padres vuelan las cometas que los vientos típicos de esta época del año elevan hasta el punto en que se pierden con las nubes.

Las sillas de madera que conforman una de las tres zonas de picnic en el costado norte del parque, están cargadas de personas que, junto a sus mascotas, almuerzan, leen, se abrazan y duermen.

Entre amores y odios

Bernardo Moncada un hombre que vive a pocas cuadras del lugar, ve a sus nietos jugar escondite mientras comenta: “Esto está muy bonito y sí, nos tocó aguantar mucho tiempo todas las cosas de la construcción, pero parece que vale la pena; aunque sí falta una malla o algo en el borde del río para cuidar a los niños y los perros”.

Junto a él, pasan dos niñas abrazadas en una bicicleta color rosa, hijas de Margarita Gómez, quien espera que no descuiden la seguridad del parque. “Uno sí ve muchos policías ahorita, pero así siempre empiezan todos los parques de la ciudad y después se llenan de venteros y jóvenes metiendo vicio”, dice.

Cuando termina la tarde, el parque que al mediodía tenía pocas personas recorriéndolo, se ve lleno. Se oyen risas y cómo fluye el agua del río, sobre todo queda una sensación: el ruido del tránsito, que es como lejos, como si estuviera en otro lado y no a unos pocos metros de estas personas.


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