antioquia | Publicado el 8 de mayo de 2018

Tres Cruces, de todos y de nadie

Al cerro, que tiene una parte en el corregimiento de Altavista y otra en Belén, ascienden diariamente habitantes de Medellín a realizar prácticas deportivas y recreativas. FOTO Manuel saldarriaga

Mariana Benincore Agudelo

En una cosa están de acuerdo concejales, autoridades ambientales, deportistas, ciudadanos y los propietarios del Cerro de las Tres Cruces: que este debe ser parte del amoblamiento público ambiental de Medellín y que, para ello, la Alcaldía debe adquirirlo.

Alrededor de 15 mil personas visitan semanalmente esta propiedad privada, declarada tutelar y zona de conservación ambiental.

Sobre el particular EL COLOMBIANO consultó a Mauricio Pérez, representante de los dueños del predio, ubicado en el suroccidente de la ciudad, quien destacó que, “al sitio van más personas que a los parques Arví, Las Aguas y otros de Metroparques juntos, lo que quiere decir que sería un excelente negocio si es bien manejado”.

El concejal de Medellín, Bernardo Alejandro Guerra, sugirió que el pago de obligaciones urbanísticas vaya dirigido a proyectos de impacto ambiental, como por ejemplo comprar predios que son reservas ecológicas, pero pertenecen a privados, como el espacio en mención.

Daniel Carvalho, también concejal, considera necesario comprar terrenos donde los constructores, que están en deuda ambiental, puedan compensar sus obligaciones sembrando árboles. “Los ciudadanos están muy apropiados de ese lugar, sería una buena idea adquirirlo y adecuarlo”, precisó.

Historia de las Tres Cruces

El Morro Pelón, como también se le conoce a ese espacio, es propiedad de tres personas, quienes hace más de dos décadas compraron el terreno con la idea de construir urbanizaciones. Una constructora es dueña del 20 % del cerro, el 70 % corresponde a diez hijos de una familia de apellido Ríos, y el otro porcentaje a un señor que obtuvo una pertenencia judicial después de haber estado allí durante años, señaló su representante.

“Yo pude haber puesto una reja para que nadie entrara”, comentó uno de los propietarios, quien es dueño de las primeras 21 hectáreas del concurrido cerro en el que, de forma improvisada, cuenta con un gimnasio al aire libre y puntos de venta de agua, frutas y hasta ropa deportiva.

El cerro es de todos pero no es de nadie, porque los dueños no pueden intervenirlo desde que en 2006 se prohibió cambiar su morfología.

“No tenemos forma de controlarlo desde que se declaró tutelar”, dijo uno de los dueños, quien cada quince días sube al morro, como un caminante más, para supervisar el estado de su predio.

Posible venta

Desde 2016, propietarios del predio han asistido a reuniones en el Concejo para abordar el tema de la venta. “Tenemos la mejor disposición para negociar, pero esperamos que nos paguen las compensaciones a las que tenemos derecho”, comentó uno de los dueños, quien indicó que en 2016, incluso, recolectaron 6.000 firmas de la gente que utiliza el cerro, solicitando la intervención del municipio.

Pérez explicó que “si los propietarios quieren vender, el municipio debe pagarles, además del valor del predio, una compensación que se llama Transferencia de Derechos de Construcción y Desarrollo”.

El concejal Daniel Carvalho señaló que el municipio sí debe comprarlo y administrarlo, “pero a un precio adecuado, tampoco a cualquier precio que nos pidan por él”.

Este año se retomó el tema en el Concejo y los dueños están a la espera de la oferta del municipio. “Estamos certificando las áreas. Entiendo que lo requieren para sembrar árboles, pero creo que deberían seguir permitiendo la subida al cerro como zona de esparcimiento y actividad física”, precisó el propietario.

Planes a futuro
Mauricio Pérez, representante de los propietarios, considera necesario que alguien acondicione el lugar. “Es inaudito que 15 mil habitantes de Medellín hagan deporte en un espacio que no tiene ningún equipamiento, ni baños, ni un control a los puestos de comida y a la seguridad”.

Eugenio Prieto, director del Área Metropolitana, plantea que los cerros tutelares, además de ser zonas de protección, deben convertirse en espacios públicos verdes. “Queremos que Tres Cruces se garantice a perpetuidad y que se pueda seguir disfrutando de un encuentro con la naturaleza cada vez más arbolado y protegido”. Prieto afirmó que allí se podrían sembrar árboles para contribuirían al déficit arbóreo del Aburrá.

Los dueños del Cerro Tutelar de las Tres Cruces, al suroccidente de Medellín, están en conversaciones con la Administración Municipal, que posiblemente adquirirá el lote para manejarlo.

Contexto de la Noticia

· Cerro Nutibara, en Belén. Máxima altura a 1.562 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m) y 33,33 hectáreas.

· Cerro El Volador, en Robledo, extensión de 107,13 hectáreas y 1.620 m.s.n.m.

· Cerro Pan de Azúcar en Villa Hermosa.105,43 hectáreas y 2.133 m.s.n.m,

· Cerro La Asomadera en Buenos Aires, a una altura de 1.612 m.s.n.m.

· El Picacho, altura de 2.108 m.s.n.m. y 40,96 hectáreas.

· Cerro Santo Domingo, con una altura de 1.894 m.s.n.m.

· Tres Cruces, comuna 16, 107,28 hectáreas y 1.935 m.s.n.m.

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