colombia | Publicado el 7 de March de 2018

Toribío, Cauca, votará por primera vez sin las Farc

Históricamente las mesas de votación en las zonas rurales de Toribío son cuidadas por la Guardia Indígena y en la cabecera por la Fuerza Pública. FOTO Juan Antonio Sánchez Ocampo

Olga Patricia Rendón Marulanda

Si hubo un pueblo en Colombia que sufriera el rigor del conflicto armado fue Toribío, en el norte de Cauca. Allí las Farc perpetraron más de 600 ataques entre 1979 y 2016, y la vida política se vivía a imagen y semejanza de la insurgencia.

“Había restricciones para que un candidato pudiera llegar hasta la zona rural del municipio a presentar sus propuestas”, explica Luis Alfredo Muelas, exgobernador indígena de Toribío. La presión no se daba directamente al ciudadano a la hora de sufragar, sino en el impedimento a los candidatos de expresar sus ideas, así que al final, no había votos.

Ahora Toribío es un pueblo común y corriente por el que una romería de políticos desfilan mostrando propuestas, que quien sabe si algún día van a cumplir, señala Carlos Pala, líder del cabildo indígena de Tacueyó, el mismo lugar que vivió una terrible masacre entre noviembre de 1985 y enero de 1986, cuando una disidencia de las Farc decidió matar a 165 de sus excompañeros guerrilleros por una supuesta infiltración de la Fuerza Pública y de la CIA en ese territorio.

“Ha llegado mucha gente de diferentes partidos, hay vallas de un montón políticos que ahora llegan sin ninguna dificultad”, dice Pala.

Muelas asegura que en esta campaña se ve lo que antes era imposible: “hay de partidos cristianos, indígenas, afros; están el Centro Democrático, Cambio Radical, liberales y conservadores, las caras que se ven en las noticias nacionales las estamos viendo en Toribío”.

Alcibiades Uscue Musicue, alcalde de Toribío, se declara satisfecho, cree que estas elecciones serán las primeras que se vivirán en tranquilidad. Por ahora las garantías están dadas para que las 17.329 personas habilitadas para votar en su municipio lo hagan, para ello se está disponiendo de toda la logística necesaria para que las 53 mesas de votación estén listas el domingo a las 8:00 de la mañana, incluso la de López, la vereda más lejana del casco urbano.

La tranquilidad es relativa

De acuerdo con la Misión de Observación Electoral (MOE), en Toribío persisten los riesgos, aunque con menos intensidad. Ese municipio es señalado con riesgo medio y alto por fraude electoral y atipicidad de votos nulos para las elecciones a Cámara y Senado, entre otros.

Es por eso que el alcalde dice que la tranquilidad es relativa: “Desde hace tres años aquí no ha habido hostigamientos, ni enfrentamientos, pero en los municipios cercanos como Caloto y Caldono hay presencia del Eln y de la disidencia de las Farc, por ahora la Guardia Indígena ha respondido. Esperamos que no pase a mayores”.

Sin embargo, la jornada que se vivirá el domingo no emociona. Muelas indica que los toribianos no son tan “beligerantes”, ni resultan tan interesados en la política. Para elecciones al Congreso como para la Alcaldía y Gobernación, que serán una prueba de fuego para saber si el conflicto , al fin terminó.

Contexto de la Noticia

Eduardo Álvarez Vanegas
Coor. de Dinámicas del Conflicto y Negociaciones de Paz de la FIP
“Quedaron disidencias en diferentes regiones que siguen ejerciendo cierto tipo de autoridad, en especial para los permisos para hacer campaña. Eso ha ocurrido en Guaviare y en Nariño. Ahora bien, donde en efecto se desmontaron las Farc es necesario tener en cuenta la presencia de otros grupos como las Autodefensas Gaitanistas o el Eln y si la presión continuará como si nada o estará más enfocada sobre aquellos candidatos del partido la Farc u otras fuerzas sociales afines a ellos. También es importante entender que las Farc ejercían presión de manera directa e indirecta. Sobre la segunda modalidad, lo hacían a través de organizaciones sociales, entonces, cabría preguntarse si eso realmente se acabó. Si continúa, qué repercusiones puede tener para las fuerzas políticas que nunca fueron afines a ellos y que, en teoría, en épocas de posacuerdo supone un contexto seguro para participar”.

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