tendencias | Publicado el 28 de agosto de 2018

Tener calidad de vida con el cáncer

Valeria Murcia Valdés

Cuando una enfermedad terminal es identificada, las decisiones que siguen son, probablemente, las más determinantes.

El senador estadounidense John McCain, uno de los líderes políticos más reconocidos en ese país, falleció este fin de semana. El deceso ocurrió un día después de que su familia anunciara que McCain detendría el tratamiento contra el cáncer que empezó en agosto del año pasado.

El político divulgó su diagnóstico en julio de 2017: se trataba de un glioblastoma, un agresivo tumor cerebral. Los pronósticos no eran muy positivos, pero a sus 79 años, McCain decidió tratarse.

De acuerdo con el médico Luis Alfredo Villa, especialista en neurología y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, “el glioblastoma es la forma maligna primaria más común de cáncer cerebral, con una supervivencia promedio de 7 a 15 meses desde el momento del diagnóstico”.

La terapia convencional para tratarlo, explica el médico, es la extracción quirúrgica del tumor seguida de radioterapia y quimioterapia, en la que típicamente se utiliza un medicamento llamado Temozolomida. Sin embargo, “este tiene una eficacia limitada debido a las altas tasas de recurrencia, la resistencia general a la terapia y el deterioro neurológico que, en el caso de dicho fármaco, es devastador”.

El senador participó en política hasta diciembre y como él, muchos pacientes pueden decidir tratar el cáncer con métodos curativos o aliviar sus dolores por medio de cuidados paliativos. Contrario a lo que muchas personas pensarían, uno no es antónimo del otro.

Las decisiones

Una vez se emite el diagnóstico y antes de que el paciente tome cualquier determinación, los médicos procuran abordar el tema con calma y con soluciones.

“Cáncer es una palabra genérica para diversas enfermedades que tienen muchas formas de ser tratadas –explica Álvaro Enrique Sanabria, cirujano de cabeza y cuello–. Pero la palabra cáncer no significa una sentencia de muerte. En décadas de investigación científica en general, de todos los tumores, solo el 50 % de las personas se mueren tras un diagnóstico de cáncer”.

Lo que los especialistas en la salud destacan es que siempre habrá algo que hacer para intentar curar a sus pacientes. Si la quimioterapia no funciona, buscarán métodos alternativos orientados al bienestar de la persona.

“Siempre hay una esperanza de tratamiento, aún si la enfermedad progresa. Uno como médico y como persona tiene algo que ofrecer”, precisa Sanabria.

Se brindan opciones, aun cuando parece que ya no hay vuelta atrás o cuando la persona toma la compleja decisión de no seguir adelante con un método de curación.

Apoyo y calidad de vida

“Cuando alguien decide suspender un tratamiento es un acto de valentía, que requiere un acompañamiento espiritual y emocional muy importante”, comenta Elsa Lucía Arango, médica cirujana de la Universidad Javeriana y quien se dedica al acompañamiento de duelos y mejoramiento de hábitos de vida.

En teoría, allí entran a jugar los cuidados paliativos, pero desde la perspectiva de los mismos paliativistas, esa dinámica debería empezar con anterioridad.

La concepción de esta rama de la medicina ha venido cambiando con el tiempo y no se refiere únicamente a tratar pacientes en etapas terminales. Habla de acompañar toda clase de personas que padecen enfermedades crónicas, irreversibles, sin posibilidad de cura o que, a medida que avanzan, atentan con la calidad de vida del individuo.

Allí, la medicina es fundamental para aliviar los síntomas físicos que se presentan, pero también es necesaria la intervención de otras áreas como la psicología o la asesoría espiritual.

“Buscamos que si hay un diagnóstico de cáncer, los cuidados paliativos empiecen desde ese momento porque así se someta a radioterapia o quimioterapia, necesitará un soporte para el dolor y para el impacto emocional que genera un diagnóstico como ese”, cuenta Paola Ruiz, jefe de la Unidad de Geriatria y Cuidados Paliativos del S.E.S. Hospital de Caldas en Manizales.

Los equipos que trabajan en cuidados paliativos esperan entablar relaciones personales con las familias antes de que el deceso sea inminente y así pretenden mostrarles que “la muerte no es un fracaso, es el fin de un proceso largo de sufrimiento grande, pero que en algún momento va a parar. Nos conciliamos con la muerte, porque es una realidad”.

Así la decisión de suspender un tratamiento o llevarlo hasta el último día de vida es igual de respetable. Cada quien decide cómo y con quién despedirse, y de qué manera se vale de las herramientas de la medicina, sea para hacer llevadero su dolor, buscar una cura o las dos. No es una disyuntiva.

El cáncer se puede asumir desde diferentes puntos, pero siempre habrá soluciones bien sea para curar o para quitar el dolor. Los cuidados paliativos hacen parte del largo proceso de apoyo.

Contexto de la Noticia

En 2014 se emitió la Ley 1733, también conocida como la Consuelo Devis Saavedra, que aboga por la regulación de los cuidados paliativos. A pesar de los esfuerzos, las remisiones a estos siguen siendo tardías y el acompañamiento que se brinda no alcanza a ser lo suficientemente extenso. “Existe la creencia de que si lo remiten a ellos es como una derrota”, señala la doctora Paola Ruiz. “El error de contexto hace que muchas veces se entreguen a los pacientes justo al final, lo que hace que el proceso no se haga de una manera adecuada”.

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