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¿Quién llegó primero a Nueva Zelanda?

ElColombiano
Queenstown es uno de los destinos turísticos importantes en Nueva Zelanda. Foto Archivo EC.

Los españoles o los portugueses habrían sido los primeros europeos en descubrir Nueva Zelanda, según un libro que siembra dudas sobre la historia oficial de este país colonizado en el siglo XVIII por los británicos.

“Nueva Zelanda, un puzzle histórico. Tras la pista de los conquistadores españoles”, del neozelandés Winston Cowie, fue publicado en español el año pasado por la agencia de cooperación española que lo distribuyó en centros educativos neozelandeses.

Oficialmente, Nueva Zelanda fue avistado por primera vez por el holandés Abel Tasman en 1642 y después el capitán británico James Cook desembarcó en 1769 en este territorio habitado por maoríes, lo que inicio la era de colonización británica.

El libro, presentado como 20 piezas de un puzzle que revisa la historia de Australia y Nueva Zelanda, sugiere en cambio que los portugueses “muy probablemente” descubrieron ambos países entre 1520 y 1524 y que los españoles habrían llegado a tierras neozelandesas entre 1576 y 1578.

“Presenta pruebas, no evidencias, de la llegada de los españoles a Nueva Zelanda y ha servido para agitar un poquito el mundo de la historia oficial de Nueva Zelanda”, dijo el responsable de Negocios de la Embajada de España en Wellington, Vicente Mas, quien propuso su traducción al castellano.

Mas recalcó que la publicación del libro hizo que la enciclopedia neozelandesa, “Te Ara Encyclopedia”, modificara la entrada sobre la historia del país “para recoger la posibilidad del descubrimiento de españoles y portugueses”.

El libro remite a historiadores como el australiano Kenneth McIntyre, autor de El descubrimiento secreto de Australia. Empresas portuguesas 200 años antes del capitán Cook, quien defendió que el capitán portugués Cristovao Mendoça descubrió Australia y probablemente Nueva Zelanda entre 1521 y 1524.

También a otros que plantean que la carabela perdida San Lesmes, comandada por el capitán Diego Alonso de Solís y que formaba parte de la expedición de García Jofre de Loaísa que partió de La Coruña en 1525, fue la que descubrió Nueva Zelanda alrededor de 1527.

Historiadores como el chileno José Toribio Medina (1852-1930) o Ross Wiseman defienden que el capitán español Juan Fernández fue quien descubrió este territorio entre 1576 y 1578.

“Tiene muchas historias posibles, de carabelas que se perdieron en el Pacífico y que se habrían llegado a Nueva Zelanda ya sea como naufragio o sencillamente sin querer, o intencionados. Una parte del libro se dedica a los mapas, que eran secreto de Estado”, explicó Mas.

Entre las piezas del puzzle se encuentra el mapa elaborado por el cartógrafo francés del siglo XVI Jean Rotz sobre la Gran Java, que correspondería a la costa este de Australia y que fue incluido en el Atlas Vallard de 1547.

Cowie recurre al historiador australiano Peter Trickett que compara la Isla de Magna de ese mapa con la Isla Norte neozelandesa.

Otras piezas mencionan un mapa del Almirantazgo Británico del siglo XIX que hace referencia al descubrimiento portugués en 1550 y a otro pintado en el Museo Naval de Madrid que incluye el viaje a Nueva Zelanda del capitán Fernández en 1574.

También se mencionan el hallazgo en Nueva Zelanda de cascos de hierros, esculturas, monedas o el cráneo de una mujer europea del siglo XVI, quien podría ser descendiente de algún miembro del San Lesmes.

La misteriosa presencia de árboles nativos maoríes, pohutukawas, en La Coruña (España), una serie de relatos orales sobre la llegada de “hombres blancos” antes de que lo hiciera Cook y naufragios sin esclarecer frente al país oceánico completan el puzzle propuesto por Cowie.

“El libro introduce la duda sobre la llegada de los españoles, pero para efectos prácticos no cambiará la historia neozelandesa”, reflexionó Más, quien precisó que la intención de difundir el libro fue “plantear y fomentar el conocimiento entre España y Nueva Zelanda”.

La tesis de Cowie ha sido cuestionada en su país donde se insiste en la falta de evidencias concluyentes.

La “Te Ara Encyclopedia” aclara en su nueva entrada que “no hay ninguna evidencia firme de europeos que alcanzaran Nueva Zelanda antes de Abel Tasman en 1642” y que la hipótesis de un hallazgo ibérico se basa en “evidencias fragmentarias” de archivos españoles y portugueses.

“Es posible que barcos españoles y portugueses llegaran a Nueva Zelanda antes que Tasman pero sin pruebas no es más que una especulación”, añadió el historiador local, Paul Moon.


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