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Suiza es mucho más que lujo y nieve


FOTOs sstock y Lorena guerrero

Por Lorena Guerrero

Carreteras que trepan el verde de la montaña y tras ellas picos cubiertos de blanco que se unen con las nubes. Con esa costumbre etnocentrista de querer compararlo todo, me preguntaba por qué si se asemejaban a tierras andinas, las casas eran distintas a las que conocía, techos en punta y ventanas que eran y no eran. La razón: facilitar que la nieve caiga en las temporadas de más frío. En la tierra del tenista Roger Federer, ese verde hace sentir en casa, el resto funciona con tanto orden que te recuerda que eres ajeno.

Inmune durante las dos guerras mundiales, el país banquero por excelencia, mantiene una economía que es ejemplo en la región. La historia muestra que Suiza debe su éxito financiero a su neutralidad en los conflictos y a que, casi medio siglo atrás, comenzó a especializarse en el sector de los servicios (principalmente bancarios). Según el Worldwide Cost of Living Survey (encuesta mundial del costo de vida), el ingreso per cápita de este país durante 2017 fue de 240 millones de pesos, lo que sugiere un salario mensual promedio de 20 millones, por ciudadano.

Zúrich, la más cara

Allí llegué intimidada por el rótulo de ser la segunda ciudad más cara del mundo, (en especial en cuanto a actividades de ocio se refiere y solo superada por Singapur).

Si ya resulta caro visitar una capital como Nueva York, vale aclarar que Zúrich es un 14% más costosa que la Gran Manzana. Pero Suiza vale el esfuerzo, es más que chocolate, queso o nieve; conjuga la modernidad de sus ciudades con atractivos naturales y el plus de tener un turismo menos masificado (finalmente no está al alcance de cualquier bolsillo).

Una de las visitas obligadas es la Banhofstrasse, un altar de la ostentación: las más caras marcas de relojes, hoteles y tiendas de diseño se encuentran en esta calle de más de un kilómetro, que atraviesa la zona céntrica de Zúrich. Allí mismo son parte del panorama ejemplares de McLaren, Lamborghini, Ferrari o Maserati, que se pasean de lo más natural, sin hacer voltear cabezas. El tranvía antiguo convive con los transeúntes, en ese mismo entorno ordenado y fastuoso. Juan Rodríguez es un estudiante paisa que visitó este destino y afirma que llenó sus expectativas: “en Zúrich podría vivir”.

Aunque no es la capital oficial del país, con cerca de 1’300 mil personas, Zúrich se posiciona como la más grande y el centro financiero de la nación.

Yendo contra el estereotipo de una ciudad cara y con un nivel de vida excepcional, no hay rascacielos y la estética de sus construcciones es más bien sobria. El ‘Centro de Suiza’ cuenta con más de 100 galerías de arte y cerca de 50 museos, así que las posibilidades de entretenimiento son diversas.

Paseos de un día

A 45 minutos en tren desde Zúrich se ubica Lucerna, conocida por su romántica arquitectura, su castillo, sus casas pintadas y el Puente de la Capilla: una reliquia medieval que se considera el puente más antiguo de Europa.

No basta con su agraciada apariencia en madera, este además alberga en su estructura pinturas renacentistas del siglo XVII. Un día, incluso una tarde, da tiempo suficiente para conocer lo mejor de Lucerna, y para cerrar el viaje con una buena memoria, lo mejor es disfrutar de la vista del lago desde los cafés que lo rodean.

Andrés Escobar es de Santa Marta y recorrió Ginebra, si bien le gustaron lugares como el Parque de los Bastiones, considera que no hay muchos planes por hacer y los precios son excesivos para repetir. En promedio un capuchino vale unos cinco francos suizos (14 mil pesos al cambio actual), sin embargo, su población se beneficia de una alta calidad de vida, evidente en factores como el transporte, la educación y la seguridad.

Cascadas del Rin

Cuando no esperaba mucho más de Suiza, el recorrido me llevó al río Rin y sus cascadas, las más grandes de Europa. Allí, por los mismos cinco francos suizos, se sale descrestado con su imponencia y belleza. En este lugar es posible tomar un paseo en barco y aproximarse al centro de la cascada; como en sus homólogas del Niágara (con suerte y algo de sol), se tiene la instantánea de un arcoíris de comienzo a fin. Este atractivo es uno de los que lleva más turismo internacional a Suiza. Desde Rheinfall se puede visitar Schaffhausen, otra población con lago y de tipo medieval, que exhibe el castillo de Munot.

En un país con el alemán, el francés y el italiano como idiomas oficiales y una mayoría angloparlante, sumada a la amabilidad de su gente, no es difícil hacerse entender. Para un recorrido más largo, pueden incluirse ciudades como Interlaken, Lugano o Berna. Saque sus propias cuentas, y conclusiones, sobre si Suiza es el destino correcto para unas vacaciones.

Suiza es un país limpio, acogedor y amigable para los viajeros. Es muy variado culturalmente y probablemente tenga la mayor densidad de lugares culturales a los que se accede con facilidad.

Contexto de la Noticia

· Eche mano de plataformas como Couchsurfing y Airbnb, para economizar en alojamiento. BlaBlaCar por su parte, le servirá para compartir transporte y es más barato que viajar en bus o tren.

- Realice los los tures gratuitos y a pie, siempre son una buena alternativa para conocer la historia del destino a bajo costo.

- Llene su botella con agua pura de las montañas, en las fuentes públicas que abundan en las calles y parques.

- Haga de la abstemia su estandarte. El licor se considera uno los artículos de consumo más caros.

- Compre en el supermercado y, si es de otro país, mejor. Una práctica normal entre los suizos es cruzar la frontera, para comprar donde sus vecinos Alemania o Italia.

- Para el caso de Zúrich, opte por volar al aeropuerto de Basilea. Está a una hora en carro (puede tomar un BlaBlaCar) y de paso tiene la oportunidad de conocer su casco antiguo.


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