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Las 5 universidades que más valor agregado ofrecen en Colombia


Para asesores pedagógicos como Julián de Zubiría todas las asignaturas y en todos los grados deben consolidar la lectura, la escritura, la escucha, el pensamiento y el conocimiento y la comprensión de sí mismo y de los otros. FOTO Juan Antonio Sánchez

Ya que por primera vez en el país, la educación ha sido el centro del debate, Julián de Zubiría, economista de la Universidad Nacional y quien ha asesorado varios gobiernos en temas educativos, recomienda a los estudiantes y ciudadanos que luego de la negociación con el gobierno a partir del déficit de las universidades públicas, no se pierda el norte y se conserve el movimiento pacífico.

Quien también es director del Instituto Alberto Merani, recuerda que hoy los avances y la tecnología permiten extender la memoria en dispositivos y esto está presionando por otras dinámicas educativas. Por esto está convencido de que se debe educar para pensar, comunicar y convivir.

Pero actualmente esto no pasa en Colombia y la educación básica lo que está haciendo es agravar la inequidad social. Por esto es clave la presión ciudadana. “No puede permitirse que el gobierno actúe solo, por ejemplo el presupuesto de Colciencias para este año es la mitad de lo que era el presupuesto de 2012; y estas son las cosas por las que debemos serguir movilizándonos”, agrega.

De Zubiría ofreció una charla en el lanzamiento del libro Cultivar lo humano con Héctor Abad Gómez de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y recordó a la filósofa italiana Gabriela Giudici: “Un país que destruye la escuela pública no lo hace nunca por dinero, porque falten recursos o su costo sea excesivo. Un país que desmonta la educación, las artes o las culturas, está ya gobernado por aquellos que solo tienen algo que perder con la difusión del saber”.

En Colombia la educación básica es de mala calidad, enfatiza. “El 1 % de los que se gradúan pueden leer críticamente, el 43 % de los bachilleres no entienden una sola idea”, dice el economista y asesor educativo que en el curso de su carrera ha formulado una nueva teoría pedagógica, nutrida en la psicología y pedagogía contemporánea según la cual la escuela debería dedicarse al desarrollo y no al aprendizaje.

Según las diversas pruebas nacionales e internacionales en las que ha participado el país, menos de un 4% de los jóvenes egresados del colegio tienen un buen nivel en argumentación, deducción e interpretación. Es más, al comparar los resultados del año 2000 con los alcanzados en 2017, se puede concluir que el país no tuvo prácticamente ningún avance significativo en la calidad.

Esto ha sido así por varios años, no obstante dice el pedagogo, la situación mejora en la educación superior gracias a las universidades públicas, que han aportado a un valor agregado (ver Para saber más) con enfoque en lectura crítica.

Una revisión del Ministerio de Educación de Colombia hecho por este economista de la Universidad Nacional, expone un top 5 de universidades que aportan un gran valor agregado con enfoque en lectura crítica en doctorado y en lectura crítica en maestría. Estas son las listas:

“Las Universidades que más valor agregan son las públicas”, enfatiza y agrega que esto debería ser el mayor argumento para que el Gobierno cierre brechas e incremente los recursos que hoy se autogestionan en aproximadamente el 50% de ellas.

Contexto de la Noticia

Se mide a partir de características previas de los estudiantes. Lo anterior es posible al poder evaluar al mismo individuo justo antes de entrar a la universidad y posteriormente al finalizar la misma. A través de estos modelos es posible capturar la influencia causal de las instituciones en los estudiantes (Cunha & Miller, 2012), medir la proporción de la varianza en el logro estudiantil que se puede atribuir a la escuela o al docente, estimar cuán efectiva es una institución de educación superior o un profesor a la hora de producir ganancias en desempeño e identificar las características o prácticas educativas que están asociadas a instituciones efectivas (Kim & Lalancette, 2013). Una de las características que más se destaca en este tipo de modelos es que hay lugar para comparaciones “justas”, pues además de tener en cuenta el desempeño del estudiante en un período de tiempo, se controla por el desempeño del estudiante en un periodo anterior. De esta manera, es posible comparar de manera adecuada instituciones que difieren entre la calidad de estudiantes que entran a éstas.


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