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El viento que inspiró a Isabel Henao para cerrar Colombiamoda


La propuesta de la diseñadora cierra la edición 29 de Colombiamoda. FOTO colprensa

Pueden pasar muchas horas e Isabel Henao y las diez mujeres de su taller todavía quisieran seguir cosiendo. Los últimos cuatro meses han estado trabajando tanto, como cuando al viento le da por sacudir fuerte las ramas de los árboles.

Cada detalle ha tenido su tiempo: los desarrollos textiles, los colores, los hilos de bordado, luego la logística para que eso llegue al taller y ahí sí empiecen a trabajar en las prendas. Ya han hecho tanto hasta ese momento, dice Isabel, aunque no se ve.

Entonces empieza a aparecer lo visible: entender cada tela, conocerla para cortarla, moldearla sobre el maniquí, modificarla bordando sobre ella. Pruebas y errores hasta que el viento cesa su movimiento. Han llegado a lo que se verá en pasarela esta noche, recogido en un nombre: El sonido del viento.

Hace 15 años Isabel Henao era una estudiante de la Colegiatura Colombiana. Había ido a Italia con una beca y estaba en la Colombiamoda de ese entonces presentando su colección en el desfile de nuevos talentos. Era la primera vez que estaba en la feria de moda de su ciudad. Apenas empezaba y recibía sus primeros aplausos. El tiempo no se ha detenido.

De vez en cuando regresa, como este jueves, que va a despedir la edición 29 de Colombiamoda.

¿Qué es el viento para Isabel?

“Una fuerza invisible de cambio, poderosa y sutil”.

Cómo se lleva a un diseño, porque allí hay un reto: la transparencia, el sonido, la suavidad y, a su vez, la fuerza que puede tener.

“Exacto. La idea del viento llegó como un agente invisible que expande la vida. Si piensas en los cambios de las estaciones, el viento siempre está ahí, silencioso y suave, moviendo la vida a través de flores, semillas, ondas de brisa. Me enamoré de la sutileza y el poder del mismo. Por eso las telas tienen una geometría delicada. Algunas ligeras, casi invisibles con bordados en movimiento. Otras tejidas con contrastes de brillo que parecen moverse entre sí”.

Algunas telas fueron hechas sobre pedido. ¿Qué quería?

“Sutileza. Delicadeza. Tenemos la gran fortuna de contar con empresas textiles que trabajan de manera artesanal al tejerlas. Por eso logramos jacquards (tipo de tejido) sutilísimos y tulles bordados que parecen casi eso: viento”.

Hay una parte importante de la colección, las piezas de joyería. ¿Cómo se conjugan con los diseños?

“Hay dos: los accesorios de Tulena Jewelry y los zapatos de Nora Lozza. Érika Tulena ha sido un regalo maravilloso de los últimos meses para mí. A parte de ser una diseñadora con una estética increíblemente cercana a la nuestra, es un ser humano excepcional, y trabajar con ella desde el inicio de esta colección ha sido maravilloso. Van a ver los mismos elementos que nos inspiraron, pero desde sus ojos: movimiento, delicadeza, hojas de ginko volando. Catalina Marín, de Nora Lozza, es otra mujer increíble e inspiradora. Los zapatos y cinturones de cuero están firmados por ella y su equipo, con acentos de color y la misma forma de hacerlos alrededor del oficio y su maestría. Estoy profundamente orgullosa de trabajar con ellas y con mi equipo, y espero que todo lo que hemos hecho sea una experiencia interesante para quienes vean la colección”

Isabel Henao presenta la colección El sonido del viento, que tiene desarrollos textiles hechos especialmente para su propuesta. La diseñadora cumple 15 años de estar en la escena.

Contexto de la Noticia

El sonido del viento se inspiró en la brisa de la primavera. Eso se traduce en siluetas de cortes limpios, telas fluidas y volúmenes suaves que a veces demarcan el cuerpo de la mujer con anudados en la cintura que tienen contrastes de color. Hacen referencia a las yukatas o kimonos del verano japonés. Los colores pasan por blancos tintados de perla, cielo y rosa, azules acianos grisáceos, violeta, piel y malva, y acentos metalizados.


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