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El futuro de la ciencia en Colombia según editorial de Nature


La SIU de la Universidad de Antioquia reúne a la mayor cantidad de doctorados por metro cuadrado en el país. FOTO: Archivo

En un suplemento editorial independiente de la compañía Nature Publishing Group, Aleszu Bajak profesor de periodismo en la Northeastern University en Boston, Massachusetts que creció en Bogotá, asegura que la ciencia en Colombia está en la cúspide del cambio.

Aunque “el gasto de Colombia fue solo una quinta parte de la Argentina en 2015, por ejemplo (...) las condiciones económicas y políticas inciertas en esos dos países podrían ofrecer a Colombia la oportunidad de ponerse al día”, afirma.

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Las recientes movilizaciones de estudiantes y académicos relacionadas con que el déficit de las 32 universidades públicas del país suma 15 billones de pesos, lo que equivalente al presupuesto para todo Medellín en tres años, son síntoma de que los ciudadanos quieren influir en cambiar las prioridades del gobierno.

En cuanto a la inversión en ciencia, agrega Bajak muchos investigadores colombianos dicen que hay luz al final del túnel: “En junio pasado, el gobierno propuso un proyecto de ley que creará un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. El proyecto de ley está diseñado para garantizar que la ciencia tenga una voz en el más alto nivel de gobierno, según Iván Darío Agudelo, senador y líder del proyecto”.

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También recordó que el año pasado, 13 premios Nobel de todo el mundo escribieron al entonces presidente Juan Manuel Santos, instándole a aumentar la inversión del gobierno en donde ellos decían: “El presupuesto colombiano para ciencia y tecnología para 2018 sigue siendo extremadamente bajo (...) Las consecuencias serán devastadoras e irreversibles, porque la ciencia y la educación son esfuerzos a largo plazo que deben apoyarse constantemente”.

No obstante cuenta la historia de Catalinia Pimiento, una bióloga que nunca encontró camino para dedicarse a las extinciones masivas, su tema de investigación. Que contrasta con la de Juan Fernando Díaz Nieto quien hizo su doctorado en la Universidad de Minnesota en Minneapolis y recientemente descubrió una nueva especie de ratón opsum.

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En 2017 Clara Inés Pardo Martínez, directora ejecutiva del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología le dijo a EL COLOMBIANO que mientras no invierta en ciencia, Colombia seguirá supeditada a exportar materias primas para luego recibirlas, elaboradas a un precio siete u ocho veces más alto. En ese mismo artículo Juan Manuel Anaya Cabrera, director del Centro de Estudios de Enfermedades Autoinmunes de la Universidad del Rosario, explicó que el número de artículos viene al alza, pero el de citas disminuye: “se publica más, pero de menos calidad”.

Mirando hacia el futuro, analiza Bajak, “los investigadores colombianos no están esperando que el gobierno aumente su inversión en ciencia o construya un nuevo ministerio”. Y relata que científicos como Carlos Guarnizo, un ecologista de la Universidad de Los Andes, comenzaron Ciencia Sumercé, una iniciativa de comunicación científica que incluye eventos en vivo en un restaurante en el centro de Bogotá.

En Medellín también hay iniciativas que parecen ir en este camino, las diferentes comunidades que se reúnen alrededor de la zona norte de la ciudad, son también ejemplos de que hay otras cosas que pueden hacer los científicos para incrementar el amor por la ciencia en el país.

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