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Baje esos kilos de más, su cerebro lo agradecerá


Ilustración Esteban París

Es bien sabido que perder peso tiene beneficios como reducir el riesgo de sufrir problemas cardíacos y cerebrovasculares, sin embargo hay una ventaja que pasa desapercibida: también mejora la memoria.

De acuerdo con un estudio reciente realizado por la Endocrine Society, la pérdida de peso en mujeres obesas puede mejorar significativamente la función cerebral esencial para almacenar y recordar información.

Investigaciones anteriores han demostrado que las personas obesas sufren una memoria episódica deteriorada (la que nos permite relacionar nombres con rostros).

No obstante, gracias a los hallazgos, ahora sabemos que el daño de la memoria relacionado con el aumento de peso severo puede recuperarse.

Además, tales cambios podrían reducir las posibilidades de desarrollar eventualmente enfermedades neurológicas devastadoras como el Alzheimer.

Los investigadores no comprenden el cómo y el por qué de los complejos cambios químicos en el cerebro de una persona obesa, pero los investigadores teorizan que es una situación tipo “cadena de eventos”.

Por ejemplo, el Alzheimer está relacionado con la resistencia a la insulina, que a menudo es causada por la obesidad.

Otra investigación ha demostrado que los altos niveles de grasa están asociados con cambios hormonales que pueden afectar el cerebro, incluyendo interrupciones en las hormonas del estrés que regulan la alimentación.

Estas son tres formas en que el sobrepeso afecta el cerebro.

1. Produce Adicción a los alimentos

En un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience, los investigadores escanearon los cerebros de las mujeres mientras bebían un batido. Vieron que la bebida azucarada activaba un área conocida como el cuerpo estriado. Medio año después, los investigadores repitieron el experimento con las mismas mujeres, algunas de las cuales ganaron algo de peso. Cuanto más peso tenían las mujeres, menos respondían sus cerebros al batido en el segundo experimento.

2. Genera impulsividad y descontrol

En niños obesos una región del cerebro encargada de controlar impulsos llamada corteza orbitofrontal parece estar disminuida en comparación con la de niños delgados, según un estudio presentado en la reunión de la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente en Nueva York. Además, cuanto más pequeña era esta región del cerebro, más probable era que los adolescentes comieran impulsivamente.

3. Aumenta el riesgo de demencia

Tener más grasa del vientre se asocia con una disminución en el volumen total del cerebro en adultos de mediana edad, según un estudio publicado en la revista Annals of Neurology.

Es posible que la grasa extra desencadene la inflamación, que ejerce estrés en el cuerpo y tal vez afecta el cerebro, dijeron los investigadores. El hallazgo sugiere algo particular sobre la grasa del vientre: puede jugar un papel en la reducción del tamaño del cerebro.

La grasa visceral libera un perfil único de hormonas, que pueden afectar el cuerpo de una manera diferente a las hormonas liberadas por la grasa subcutánea, o grasa debajo de la piel, dijeron los investigadores.

Estudios previos han encontrado que las personas con volúmenes cerebrales más pequeños tienen un mayor riesgo de demencia y tienden a tener resultados más pobres en las pruebas cognitivas.

Cada vez más estudios se suman a la conclusión de que bajar de peso es beneficioso para la salud.

Desde afecciones cardíacas hasta Alzheimer; los científicos aprenden más sobre los diversos efectos que un peso excesivo puede tener en el cuerpo humano

51%

de la población colombiana presenta sobrepeso u obesidad: MInisterio de Salud

La obesidad no solo es un factor de riesgo para problemas cardíacos y cerebrovasculares, una de las principales causas de muerte en el mundo, también afecta la memoria y el aprendizaje.

Contexto de la Noticia

El ejercicio intenso aumenta los niveles del glutamato y el ácido gamma aminobutírico, neurotransmisores que previenen la depresión según Richard Maddock, psiquiatra de la Universidad de California-Davis. En sus experimentos ha puesto de manifiesto también que al adoptar estilos de vida sedentarios el que peor parado sale es el cerebro. Salir a correr y otros ejercicios aeróbicos ponen en marcha la fabricación de neuronas nuevas.


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