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Cinco actividades para estimular la memoria


Ilustración Elena Ospina

¿Se preocupa cuando olvida el nombre de un viejo conocido o cuando no tiene la menor idea de dónde dejó las llaves o las gafas?

Según los expertos en estudiar el cerebro, si esto no afecta sus relaciones sociales, familiares o laborales, usted no debe preocuparse. Olvidares parte de la vida de la salud.

El cerebro es la estructura más compleja del universo; cien mil millones de neuronas interconectadas entre sí codifican percepciones, memorias, razonamientos, emociones y un sinfín de procesos fisicoquímicos. Un prodigio de la evolución que la selección natural ha ido sofisticando poco a poco con el objetivo de guiarnos lo mejor posible por el mundo.

Pero con este fascinante órgano hay que tener cuidado: mostrarle la realidad de manera fiel, le importa bien poco.

Su objetivo es sobrevivir lo más feliz posible, y si para ello debe engañarlo, no dudará en hacerlo afirma David Pineda Salazar, profesor del doctorado en psicología la Universidad San Buenaventura.

Ya lo decía Gabriel García Márquez en sus memorias: “Los hechos que cuento aquí probablemente no ocurrieron de la forma en que los cuento, sino de la manera en que quisiera que hubiesen sucedido”, o “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.

La semana pasada, Francisco Lopera, médico neurólogo y director del Grupo de Neurociencias

de Antioquia de la Universidad de Antioquia,

afirmó en el Parque Explora, museo de Medellín que tiene toda una sala dedicada a la mente, que hay cinco actividades claves para estimular la

memoria o conservarla.

1. Mover los pies es bueno para las neuronas

Los científicos saben desde hace algún tiempo que cuando en el cerebro se liberan dopamina y norepinefrina, la memoria se consolida. Y resulta que el ejercicio físico es una de las actividades que más aumenta la secreción de estas moléculas.

Un estudio este año en la revista Current Biology, sugiere que buena parte de los efectos del deporte se debe a que al poner los músculos a trabajar aumenta la producción de la proteína BDNF (siglas inglesas

para el factor de crecimiento derivado del cerebro).

2. Tener la mente activa

Leer, escribir, hacer sudokus, crucigramas o cualquier otro juego que implique pensar, según Lopera, mantendrá su mente sana.

Incluso, dentro de estas actividades entra la meditación pues esa actividad implica concentración de la atención, lo cual ayuda a la memoria indirectamente.

3. Socializar y mantener lazos afectivos

Comparta con otros y no se encierre. La estrecha convivencia y los lazos amorosos aumentan el número de receptores en el cerebro para la oxitocina y la vasopresina. Y según un grupo de investigadores

del departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad estatal de Florida ambos neuropéptidos incrementa la memoria, la atención y el aprendizaje. Al contrario, los investigadores han encontrado que la depresión produce problemas de memoria.

4. Cuidar la adecuada higiene del sueño

“Mientras soñamos construimos huellas de memoria”, asegura Lopera.

En general, la literatura científica está de acuerdo en que el momento óptimo para la consolidación de la memoria es mientras se duerme y esto se produce gracias a la reactivación de la información.

El número de horas que necesitamos para dormir depende de las características específicas de cada individuo (constitución, hábitos de vida, edad y género). Y cuando una persona deja de dormir, el

cuerpo inmediatamente empieza a notar los efectos de esta falta de descanso.

Entre las 12 y las 24 horas sin dormir se dan los primeros síntomas, puramente subjetivos: malestar corporal, irritabilidad y leves alteraciones de concentración y memoria en el área del rendimiento.

5. Alimentarse de manera balanceada

Las deficiencias nutricionales pueden producir pérdida de memoria. Diversos estudios sugieren que existe una relación entre los hábitos alimentarios y la función cognitiva y que el estrés oxidativo (la incapacidad del cuerpo para eliminar las toxinas) desempeña un papel clave en la aparición de enfermedades neurodegenerativas.

Así, una dieta que contenga alimentos antioxidantes podría proporcionar protección contra estas enfermedades.

En un artículo publicado en la revista Jama Internal Medicine se demuestran los beneficios de la dieta mediterránea para prevenir o retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.

El profesor de psicología de Harvard, Daniel Schacter, presenta en su libro Los siete pecados de la memoria, las maneras en que las diferentes memorias nos fallan.

El debilitamiento con el tiempo, la distracción o el bloqueo son pecados por omisión, mientras que la asignación errónea, la implantación de memorias por sugestión, la alteración que ejerce el presente sobre un evento pasado, o la persistencia de un recuerdo que querríamos olvidar, son pecados por acto. Así, bastan unos minutos al día y voluntad para incrementar la capacidad intelectual y prepararse para seguir mentalmente en forma a medida que pasan los años.

Contexto de la Noticia

La mayoría de los seres humanos libra una guerra cotidiana contra el olvido. Entre los factores que inciden negativamente en nuestras neuronas están el exceso de estímulos, estrés y ejercicio; el miedo y la falta de sueño. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el olvido es una maravillosa función del cerebro.

Aprender y desaprender se corresponden recíprocamente. Ambos son necesarios para adaptarse a nuevas circunstancias vitales. Solo cuando el olvido se convierte en amnesia hay que preocuparse, según cuenta el médico neurólogo Francisco Lopera. De otra manera, este también funciona como un mecanismo de defensa.


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