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Tejedoras de caminos


ilustración Esteban parís

Detrás de cada parto hay una historia que vale la pena contar; algunas traumáticas, otras más agradables. Mamás Tejiendo Camino es una iniciativa que nació en Medellín ya hace dos años y que pretende abrir camino a aquellas madres que están a punto de entrar en etapa de parto y no saben cómo enfrentar ese momento y la etapa del posparto.

En este grupo se encuentran mujeres de diversas áreas profesionales y académicas, y gracias a las redes sociales se ha ido consolidando para informar desde la experiencia de ser madre. Mujeres que saben de primera mano la transformación que vive el cuerpo durante 9 meses, y han quedado marcadas para siempre por el momento en el que por fin se encuentran cara a cara con ese ser al que estuvieron esperando durante semanas.

Johana Serna pertenece a esta red de mamás que se ha ido consolidando gracias a Facebook, Instagram y el sitio web en el que publican sus encuentros: “las redes sociales han sido muy útiles para generar una conversación con aquellas personas que requieren información, estas plataformas han sido útiles para convocar a otras mujeres y mostrarles nuestras iniciativas”.

100 historias de partos

El 20 de enero de 2015, Mamás Tejiendo Camino publicó la primera historia de un nacimiento en su blog oficial. Este relato, compartido por una mamá bajo la firma de Pandora, es el de un parto que fue respetado y realizado como debe ser.

A esta historia se le suman otras 52 en las que hay mezcladas experiencias diversas y únicas, de respeto, fuerza, pero también de sucesos en los que las madres vieron vulnerados sus derechos durante el alumbramiento.

“El objetivo de estas historias es claro, queremos recoger cien historias de partos sin importar si la madre tuvo una buena o mala experiencia, pero al recoger todos estos relatos sí queremos llamar la atención de la autoridades médicas respecto a las prácticas de este gremio durante las labores de parto. Así que puede ser una información útil para quienes emprenden el camino de ser madres, y como control a las autoridades médicas” comenta Serna quien además cumple el rol de comunicadora dentro de la organización.

Otras iniciativas

Además de invitar a la gente a compartir sus historias, esta organización ha tenido otras iniciativas que comienzan en su grupo de Facebook Parto Humanizado y Mamás Tejiendo Caminos y terminan en espacios públicos de Medellín.

“Quisimos contarles a las personas de la ciudad la importancia de amamantar, que es una necesidad básica, por eso visitamos un par de centros comerciales para llevar este mensaje. También vamos constantemente al Hospital General en donde hay un programa de donación de leche materna, para invitar a las mamás a que donen su leche a recién nacidos que lo necesitan”, explica Johanna.

Esta organización recibe mensajes de Bucaramanga, España, Puerto Rico y quiere alzar la voz contra la violencia obstetricia, pero sobre todo compartir lo maravilloso que es ser mamá.

Conozca las historias en mamastejiendocamino.wordpress.com y entérese de las labores de esta red de madres www.mamastejiendocamino.org .

Contexto de la Noticia

Y por fin, un pujo, dos pujos y tres pujos, ahí estabas, tu cuerpecito salía suavemente. Sentí unas ondas de calor, de energía, de placer, el aire llegó con mayor facilidad a mis pulmones. Estaba nerviosa, emocionada. Tu llanto me hizo aterrizar, ya estabas con nosotros. Tu calor en mi pecho, tu fuerza, tu energía. Fue el instante más extasiante para los tres, nos abrazamos, nos dimos la bienvenida como padres, te dimos la bienvenida como hija, una triada perfecta.

A las 11:15 de la mañana nació mi hijo. Cerca de las 4 de la tarde, viendo todo dar vueltas aún, una mujer me dijo: coja a su bebé que ya nos vamos para el cuarto.

Más tarde llegaron 4 enfermeras a desnudarlo, meterle sus dedos con guantes a la boca para verificar que supiera mamar, estriparme los senos para comprobar que el calostro brotara, y decirme que si no lo levantaba cada dos horas, moriría. Creo que ni con la sonda me sentí tan violada.

Hice todo el proceso con la entidad. Me tocó ir con mi súper panza de la semana 36 y pedir que quería eso por escrito. Es muy loco tener que escribir que quieres un parto natural no una cesárea a menos que la necesites, que quieres que tus derechos sean respetados, que tienes voz en tu proceso de parto, que no eres un conejillo de indias, que eres un ser humano y que el parto respetado es la mejor opción para liberar este mundo de tanta violencia y dolor.

La llegada de Elena me llenó de fortaleza. Me convertí en otra mujer, aprendí que no puedo controlar muchas cosas. El dolor me transformó y transformó mi maternidad, éste llegó durante el puerperio. Gracias a este dolor y el aprendizaje, emprendí un nuevo camino y nació la mujer que soy hoy; aprendí a decir no, a escucharme y a seguir mi corazón. Me convertí en loba y con el pasar del tiempo, el curso de “doula” y el nacimiento de Oliver, el dolor se transformó en fortaleza.

De un momento a otro mi cuerpo empezó a pujar sin querer y no podía parar, estaba sola en una habitación y cometí una imprudencia total de introducirme el dedo y, ¡ahí estaba! Mi nene hermoso ya tenía su cabecita lista para salir. Llamé a las enfermeras y de inmediato me atendieron y me dieron la indicación de pujar, no demoró nada cuando ya mi bebé estaba dando sus primeros llantos. Lo tuve en mi pecho y lloré junto a él de emoción y sentimientos encontrados.


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