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Los exoesqueletos podría iniciar la era de los superhumanos


ilustración SSTOCK

Todo comenzó con Leonardo da Vinci, quien es considerado por muchos como el primer investigador biónico, pues aplicó sus estudios de la naturaleza a prácticamente todos sus diseños. El primero fue el ornitóptero (aeronave que vuela batiendo las alas).

Al intentar solucionar las consecuencias de accidentes, que paralizaron partes del cuerpo humano, surgieron las prótesis, los egipcios fueron los pioneros de la idea con un dedo de madera. Luego un ruso llamado Nicholas Yagn desarrolló un dispositivo, en un acto inspirado por la naturaleza, al igual que le sucedió a Da vinci, se han ido desarrollando diversos tipos de exoesqueletos, es decir marcos externos que pueden ayudar a sostener a un humano y, en algunos casos, han llegado a mejorar sus capacidades biológicas.

Muchas especies de animales producen exoesqueletos. Estos son definidos por el Diccionario etimológico en línea como: “esqueletos externos que sostienen y protegen el cuerpo de un animal”.

Están hechos de una gran variedad de materiales: el hueso y el cartílago son usados por los peces y algunas tortugas; la quintina (carbohidrato) forma el exoesqueleto de los artrópodos, incluidos insectos; y la sílice (silicio y oxígeno) forman el exoesqueleto de algunos moluscos.

Y ya que el ser humano es curioso y ambicioso, además de mejorar la calidad de vida de la población que sufre una discapacidad, investigadores están buscando optimizar el cuerpo humano.

Según dice Hugh Herr, un diseñador biónico del Massachusetts Institute of Technology (MIT), más de la mitad de la población mundial sufre de alguna forma de discapacidad, cognitiva, emocional, sensorial o motora.

La discapacidad cambiará

Herr, quien perdió ambas piernas en un accidente de montañismo, dijo en una charla TED en 2015: “podemos trascender la discapacidad a través de la innovación tecnológica. De hecho, a través de avances fundamentales en la biónica en este siglo, estableceremos las bases tecnológicas para una experiencia humana mejorada, y acabaremos con la discapacidad”.

Sus palabras se están haciendo realidad. En todo el mundo, los sordos escuchan a través de implantes cocleares, los parapléjicos caminan con exoesqueletos y los que no cuentan con extremidades tienen miembros funcionales. Por ejemplo, algunos amputados tienen brazos robóticos controlados por la mente que pueden agarrar un vaso de agua con una precisión asombrosa. En 15 o 20 años, ese brazo biónico podría ser mucho mejor que el brazo natural y, si así lo quieren, algunas personas podrían incluso eliminar selectivamente sus brazos biológicos a favor de los robóticos. Después de todo, ¿quién no quisiera poder levantar la parte delantera de un carro para cambiar rápidamente una llanta pinchada?

Superhumanos

Levantar 50 kilos con cada mano o más de cien con el impulso de las piernas. Los exoesqueletos también tienen esta utilidad: convertir un humano en un súper humano capaz de acometer acciones imposibles.

En junio de 2014, por ejemplo, un adulto joven paralizado de la cintura para abajo lanzó el pelotazo inicial en la Copa del Mundo . Su exoesqueleto estaba bajo control mental a través de una gorra con sensores.

Pero eso sí, para crearlos “se necesitan materiales con buen desempeño mecánico ergonomía, funcionalidades, grados de libertad y una elevada capacidad de absorción de energía e impacto”, dice el ingeniero del grupo de investigación sobre nuevos materiales de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) Vladimir Martínez, quien con su equipo de investigación, entre ellos Marco Fidel Valencia de la Universidad EIA y Santiago López Mendez, estudiante de maestría de la UPB, exploran la aplicación práctica de materiales. El exoesqueleto fue su respuesta.

Más allá de la piel no tenemos algo que nos proteja, así que este es un campo prometedor para un nuevo potencial humano. Los estudiantes e investigadores quieren empujar los límites de la tecnología más allá de lo que los marcos biológicos actuales permiten.

Contexto de la Noticia

La empresa coreana Daewoo está probando un modelo de exoesqueleto que se ajusta de modo natural a los movimientos de personas que miden entre 1,60 y 1,85 cm. Este traje mecánico funciona con una batería que le confiere tres horas de autonomía, y pesa veintiocho kilos. El fabricante espera, que los obreros vestidos con este exoesqueleto puedan mover piezas de hasta 100 kilogramos con facilidad.


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