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¿Se puede envejecer y tener buena salud?


Una vida larga no tiene que ser un tormento ni una carga sino más oportunidades para los adultos mayores, sus familias y la sociedad.

Más años de vida son la posibilidad de más educación o de desarrollar una afición siempre aplazada.

Es la visión de la Organización Mundial de la Salud, que reafirma que “si una persona puede experimentar años extras de vida con buena salud y si vive en un ambiente que lo respalda, su capacidad para hacer cosas valiosas difiere muy poco de la de un joven”.

Pero si esos años son dominados por un declive en su capacidad física y mental, las implicaciones para él y la sociedad son más negativas.

¿Cómo estamos llegando?

Al avanzar en años, la persona comienza a padecer diferentes dolencias físicas, algunas producto de una vida sin cuidado.

El envejecimiento, en el plano biológico, cita la OMS, resulta del impacto de la acumulación de una amplia variedad de daños moleculares y celulares en el tiempo.

“Esto conduce a una disminución gradual de la capacidad física y mental, un mayor riesgo de enfermedad y, finalmente, a la muerte”.

Unos cambios que no son lineales ni consistentes, relacionados solo con los años de vida.

Más allá de las alteraciones biológicas, el envejecimiento también se asocia con transiciones en la vida como la jubilación o retiro, la reubicación de casa y la muerte de amigos y familiares, todo lo cual deja un impacto.

En cuanto al tema de con cuáles enfermedades envejecen los colombianos, el estudio nacional de Salud, Bienestar y Envejecimiento muestra que no difiere mucho del perfil de otros países.

Sin embargo, hay tres temas preocupantes que no siempre se tienen en cuenta, advierte Doris Cardona Arango, docente e investigadora en Epidemiología y Bioestadística y en el Observatorio de la Salud Pública de la Universidad Ces: desnutrición, inseguridad económica y maltrato.

En cuanto a los indicadores generales de salud, el estudio Sabe revela que el 60,7 % de los adultos mayores sufre hipertensión y solo dos tercios la tienen controlada, 26 % sufre artritis-artrosis y la diabetes mellitus tiene una prevalencia del 18,5 %. También la enfermedad isquémica cardiaca afecta al 14,5 %, mientras que la osteoporosis prevalece en el 11,8 %.

Un 11,4 % sufre enfermedad pulmonar crónica y la prevalencia total de cáncer es del 5 %.

Hay otras pérdidas comunes en esa edad, como la disminución de la agudeza visual y auditiva: 67 % usa anteojos y un 27 % reporta pérdida en la audición.

En la parte mental, 41 % padece depresión, que se reduce con la edad y es mayor en los niveles económicos más altos, mientras 17,5 % sufre deterioro cognitivo leve.

Así, 84,8 % de los adultos mayores padece más de una condición crónica de salud, multimorbilidad.

Cardona Arango explica que “anteriormente un 25 % de personas llegaba a los 65 años con más de una enfermedad, ahora esa edad se ha corrido casi hasta los 72 o 73, y a los 65 hoy puede llegar solo 12 o 15 % de la población”.

El informe de la Misión Colombia Envejece, de la Fundación Saldarriaga Concha, recuerda que las afecciones cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares son la principal causa de muerte en las personas mayores: responden por el 21 % y el 9 % de ellas respectivamente.

Para sorpresa, revela que las personas mayores de 60 creen que su estado de salud es independiente de su estilo de vida, haya sido saludable o no, y de sus hábitos. Es algo fortuito, piensan.

Otros factores de peso

No son las únicas condiciones que están afectando la salud de las personas adultas.

La investigadora Cardona Arango afirma que “nos llama la atención la desnutrición, es un gran problema que no se ha evidenciado suficientemente, ser delgado en el mayor no es tan bueno”.

Es más, indica que hay quienes mueren por problemas relacionados con las deficiencias nutricionales, pero no se hace tanta bulla. En varios estudios han hallado que el riesgo nutricional que tienen es muy alto.

Eso, agrega, viene asociado con otro de los problemas, que es la seguridad económica. Según la encuesta Sabe, el 10 % de los adultos mayores viven solos y según el estudio de Colombia Envejece solo 22 % de las personas se jubila, “¿entonces cuál es la seguridad económica de una persona para garantizarle un acceso a la salud así sea con gasto de bolsillo y, segundo, que tenga buena alimentación? No tiene por dónde”.

Acá se debe considerar la disminución en el tamaño de las familias. Las personas están llegando a la vejez solas y con mayores necesidades porque no tienen con qué cubrir los gastos mínimos y comienzan a depender del Estado o de la sociedad, “pero aquel tampoco tiene una cobertura para todos. Lo máximo que se le da al adulto mayor, el subsidio cada dos meses son 150.000 pesos, ¿qué puede hacer uno con eso, con achaques, solo, con necesidades y sin ingresos?”

El panorama no es nada halagüeño al considerar que gran parte se está quedando sin la pensión o con una muy baja porque no desempeñaron trabajos de mayor remuneración.

Esa es una de las preocupaciones sentidas de los adultos mayores de acuerdo con el estudio Sabe:

“En la mayoría de las regiones la percepción individual sobre la calidad de vida está volcada en tres elementos: la salud, la condición económica y la satisfacción de necesidades básicas, pero la importancia atribuida cambia el orden según las condiciones de vida; en los sitios más pobres está centrada en recursos económicos y gira alrededor de la pobreza, la falta de vivienda y de agua corriente. En los estratos altos se habla de salud en primer lugar”.

Lejos del buen trato

En un estudio en Medellín se encontró que casi el 8 % de los adultos mayores se siente maltratado, un mal en aumento que debe preocupar, dice la docente, porque “si va a haber más adultos que niños en el futuro, se va a maltratar más al adulto mayor”.

Es un asunto que inquieta también a la OMS. “El abuso de las personas mayores está en aumento; para 141 millones de personas adultas de todo el mundo esto tiene serios costos individuales y sociales”, según Alana Officer, consejera del Departamento de Envejecimiento y Curso de la Vida. “Debemos hacer mucho más para prevenir y responder al aumento en la frecuencia de las distintas formas de abuso”.

Las estadísticas muestran que 1 de cada 6 adultos sufre maltrato, pero se estima que solo 1 de cada 24 casos es denunciado.

Los más comunes son el psicológico, con el 11,6 %; financiero, 6,8 %; olvido, 4,2 %; abuso físico 2,6 %; y sexual, 0,9 %.

Los efectos del abuso sobre la salud incluyen lesiones traumáticas, dolor, así como depresión, estrés y ansiedad, situaciones que pueden conducir a la hospitalización e incluso la muerte.

La medicina sigue mejorando la calidad de los años que se viven, pero más allá de los avances hay otros asuntos para considerar que también inciden en la salud en esta etapa de la vida.

A las condiciones de salud que afectan el envejecimiento, muchas debido al descuido, hay factores sociales y económicos que igualmente disminuyen la calidad de vida del adulto mayor.
La salud en el envejecimiento

Contexto de la Noticia

Para vivir más con más calidad, la Organización Mundial de la Salud introdujo el concepto de estilos de vida saludable. Significa que cada uno se apersone de su propia salud, que le ponga límites a estilos y comportamientos que la afectarán, como al consumo de cigarrillo, de bebidas alcohólicas, de grasas, de sal, de dulce.

También no automedicarse y hacer ejercicio regularmente, controlar el estrés, tener más vida social y equilibrar de modo que no todo sea trabajo.

Asimismo recomienda cambiar lo que pensamos sobre el envejecimiento y las personas mayores, y alinear los sistemas de salud con las necesidades de estas.

“Lo ideal es llegar a lo más viejo posible, pero lo más sano posible. ¿Cómo? Cambiando ciertos estilos de vida. Si usted entiende que envejece desde que nace, si entiende que se tiene que cuidar para una vejez y una vida cada vez más largas, tiene que evitar muchas cosas en el camino, muchos riesgos. Si desde que está pequeño le comienzan a decir en la escuela acuérdese que esto que le estamos dando es para que le dure hasta los 90 años, usted lo va a cuidar.

Me dicen que usted se tenía que cuidar, pero ya tengo hipertensión, una diabetes, cirrosis... y me dicen que voy a vivir así 40 años más con una enfermedad renal crónica. ¿Cómo? Me hubieran dicho esto desde antes.

Nos tenemos que apropiar cada uno de nuestro propio proceso. No podemos tener excesos, hay que cuidar la maquinaria, pero eso no lo entiende uno sino cuando el médico le dice que tiene tal cosa. Falta educación desde la infancia para llegar lo más lejos posible, lo más sano posible.

En el campo de la salud se debería hacer más promoción y menos atención. Si empezaran desde que estamos jóvenes a hacer más prevención, que enseñaran a cuidar su propia salud, no llegaríamos a viejos con tantos problemas.

Deberíamos tener una cultura del envejecimiento desde la guardería. Entendamos que vamos a vivir en una sociedad de viejos. Mientras más nos demoremos para entender eso, la sociedad, los gobernantes, ¿cuándo se le escucha a alguno una política poblacional? Ni un alcalde ni un gobernador.

Son fenómenos a largo plazo, que están pasando frente a nuestros ojos y no nos estamos dando cuenta. Un gobernante no piensa sino para sus cuatro años.

Hay que tener una cultura para la vejez. No son campañas.

Si los servicios de salud entendieran que no son servicios de salud si no de enfermedad porque atienden es cuando estamos enfermos, que si cumplieran con su función de prevenir, de conservar la salud, a usted no le estarían diciendo que tiene que tomarse el medicamento cuando ya está enfermo sino cómo evitar que llegue a eso.

Usted paga la seguridad social y no le están garantizando salud. Le están garantizando que si se enferma, lo atendemos; que si hay que hospitalizarlo, lo hospitalizamos; que si hay que operarlo, lo operamos. Eso es lo que garantizan. Esos no son servicios de salud. Es decir muchas estructuras, organizaciones y el Estado tendrían que ponerse a pensar a futuro. No lo enseñan porque tampoco nadie lo piensa. Todo es trabaje, trabaje, trabaje, el estrés está generando mucha enfermedad. La productividad primero, ¿el ser humano?”

Doris Cardona A., docente e investigadora Universidad Ces

La Organización Mundial de la Salud recuerda algunos temas de importancia a la hora de hablar del adulto mayor, echando por tierra ciertos mitos.

1. Olvídese de que existe un anciano típico. Cada uno es diferente. Hay algunos de 80 años con una capacidad física y mental comparables con las de alguien de 20.

2. La mayoría no es dependiente. Solo una pequeña parte lo es y contribuyen no solo a sus familias sino a la economía en general. En el Reino Unido sus actividades están avaluadas en 40.000 millones de libras esterlinas.

3. Los 70 no son los nuevos 60. Hoy se vive más y las personas tienen un poco menos enfermedades de discapacidad severa (la necesidad de ser ayudados por otros) aunque sí tienen otros problemas de salud.

4. La buena salud no es la ausencia de enfermedades. La mayoría de personas de más de 70 años experimentan varias condiciones de salud al tiempo, pero continúan haciendo cosas que les son importantes. Así, la combinación de las capacidades físicas y mentales de la persona son mejores para predecir su salud y bienestar que la presencia o ausencia de enfermedad.

5. El gasto en ellos no es un costo, es inversión. Por su papel en la sociedad, por su participación y por el bienestar que merecen, no se puede asumir el gasto como un costo innecesario. Ya se ve que aportan a la economía hasta muy ancianos.

6. El envejecimiento sano no es asunto genético. Este solo responde por un 25 % de la longevidad. El 75 % restante se debe al impacto acumulativo de las interacciones con los ambientes físicos y sociales, los cuales moldean comportamientos y exposiciones a lo largo de la vida.


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