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Se detecta por primera vez el ´big bang´ del alzheimer


Las acumulaciones anormales de una proteína llamada tau pueden acumularse dentro de las neuronas, formando hilos enredados y, finalmente, dañando la conexión sináptica entre las neuronas. Foto: Instituto Nacional del Envejecimiento, Institutos Nacionales de Salud, Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.

Los científicos han descubierto el génesis de la enfermedad de Alzheimer: el punto preciso en el que una proteína saludable se vuelve tóxica pero aún no ha formado coágulos mortales en el cerebro.

Científicos del centro médico Southwestern de la Universidad de Texas (Estados Unidos) han descubierto este momento exacto en que comienza la enfermedad de Alzhéimer. Un estudio que publicaron el pasado mes de julio en la revista eLife arroja nueva luz sobre las transformaciones que sufren las moléculas tau antes de agruparse para formar trombos.

“Pensamos en esto como el Big Bang de la patología tau”, dijo el doctor Mark Diamond, director del Centro de alzheimer y enfermedades neurodegenerativas de UT Southwestern, usando una referencia a la teoría científica predominante sobre la formación del universo. “Esta forma de observar el principio del proceso de la enfermedad nos lleva hacia atrás hasta un punto muy discreto donde vemos la aparición del primer cambio molecular que conduce a la neurodegeneración en el alzheimer. Este trabajo se basó en una estrecha colaboración con mi colega, el Dr. Lukasz Joachimiak”.

Hasta el momento se consideraba que esas proteínas solo podían causar daño a partir de que se agruparan con otras similares. Sin embargo, estos especialistas han refutado esa creencia tras extraer y aislar ejemplares procedentes de un cerebro humano. Los investigadores determinaron que estas partículas dañinas crean los coágulos que destruyen neuronas cuando exponen una parte que normalmente tienen plegada hacia adentro y luego se adhieren a otras proteínas tau.

Esta información permitirá crear nuevas estrategias para lograr la detección temprana basadas en tratamientos que estabilicen esas moléculas antes de que el paciente sufra las devastadoras consecuencias de la enfermedad. Así, la intención es desarrollar una prueba clínica capaz de detectar un nivel peligroso de proteínas tau en la sangre o el fluido espinal, además de crear un compuesto que bloquee su neurodegeneración según comiencen a acumularse.

Los siguientes pasos de su equipo son desarrollar una prueba clínica simple que examine la sangre o el fluido espinal de un paciente para detectar los primeros signos biológicos de la proteína tau anormal. Pero igual de importante, dijo el doctor Diamond, se están realizando esfuerzos para desarrollar un tratamiento que haga que el diagnóstico sea procesable.


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