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El sombrero a su gusto


Doble paja, estándar, brisa, toquilla y suaza son los tipos de paja con los que se elaboran los sombreros. Su diferencia está en la calidad del tejido: gruesos, medios y finos. FOTO: Mario Valencia.

Este accesorio data de miles de años. Su uso, hoy, es tan versátil como sus colores, hormas y tallas. La última palabra, en el universo de los sombreros, la tiene el usuario, quien según su gusto y medida, puede elegir entre un mundo de posibilidades para así portar al mejor estilo, lo que se considera una prenda más de vestir.

Hay hormas, alas, dobladillos, colores y adornos, que le dan vida a un sinfín de sombreros elaborados en paja y lana, entre otros materiales, y que remontan su origen a la antigüedad. Los romanos, por ejemplo, llevaban sombreros redondos y filosos durante fiestas y espectáculos religiosos; en la Antigua Grecia, por su parte, quienes los portaban eran los esclavos luego de alcanzar su libertad. Su uso evolucionó con el tiempo y tras superar su estancia en muchos periodos de la historia, así como su funcionalidad, actualmente se le cataloga como un símbolo artesanal y cultural, que se adapta a las nuevas tendencias de la moda.

En la Distribuidora Nacional de Sombreros, en Medellín, empresa con más de 35 años de recorrido en este asunto, los elaboran 100% a mano.

Hasta tres horas tarda un proceso de fabricación: desde una campana de paja (materia prima virgen) hasta el producto final. En este caso, un sombrero con horma colorado, de ala corta y con cinta a tono. Un breve recorrido por su hacer dará nociones sobre su transformación.

1. Darle forma

La campana de paja y copa redonda llega al área de prensa, una máquina de vapor y presión que le dará la horma inicial en 30 segundos, luego de que la campana sea humedecida con agua y suavizante para que no se rompa cuando entre en contacto con el molde de aluminio hirviendo. Este último paso puede tardar hasta 15 minutos.

2. En el punto

El experto de esta sección compara las tallas solicitadas con los moldes que tiene a la mano.

La talla, en cualquier caso, es el tamaño de la cabeza de una persona. En diámetro, da el número individual. La horma se elige por gusto.

3. El estilo

Llega la hora del dobladillo, paso fundamental para darle la medida al ala del sombrero. Puede ser larga (de 7 centímetros para adelante) o corta (de 6 centímetros para atrás). Se toma el molde requerido para este paso, también de aluminio, se pone sobre el ala del sombrero y se plancha para que este quede pulido. Antes, también, se humedece el mismo con agua y suavizante.

4. Caída y firmeza

Luego el sombrero pasa a la máquina de coser para la terminación del dobladillo. Este paso consiste en poner alrededor del ala del sombrero, un alambre o nylon, de esta manera este queda firme, con caída propia. Se retiran los excedentes de materia prima. Más adelante requiere engomarse para darle firmeza. Este proceso se realiza con agua y goma. Se pone a secar por unas dos horas y, de nuevo, aterriza en el área de prensa para darle una horma más marcada, la final.

5. Toques finales

Debajo de la horma, al interior del sombrero, se pega una especie de “nariz” o base para que tenga más resistencia y perdure en el tiempo. (Esta parte es con la que el usuario tiene más interacción a la hora de acomodar el sombrero, pues desde este punto la persona lo organiza a su gusto). Luego, la prenda llega de nuevo a la máquina de coser para ubicarle la cinta, el moño y el pin que representa la marca de la empresa.

6. El porte

¡Está listo! Es importante que a la hora de usarlo el sombrero combine con la ropa que se lleva puesta y que sea proporcionado a la figura: si se es pequeño, lo ideal es uno de ala corta. Además, es clave que la talla se ajuste bien a la cabeza, pues puede resultar tan incómodo como cualquier zapato. Es recomendable llevarlo un poco ladeado y alineado con respecto a las cejas.


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