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Caficultores risaraldenses se apoyan en el Plan Nescafé


Rosa Inés Restrepo logró aumentar la producción de su predio un 44 %, gracias al programa de apoyo al caficultor. FOTO Nescafé

Rosa Inés Restrepo Fernández asegura que el café que produce su finca reúne las bondades de la brisa del océano Pacífico y la dulzura de los vientos del río Cauca y que en una taza de esa bebida, el consumidor debe sentir ambas cualidades.

La afirmación de Rosa está sustentada en que su cafetal y el de otros 430 productores del grano en el municipio de Santuario (Risaralda), ubicados en las laderas orientales de la cordillera Occidental, muy cerca del Parque Nacional Natural Tatamá.

“Este es un café con sabor a madera fina y frutos secos, con un delicado aroma a miel”, explica esta zootecnista, que luego de varios años como servidora pública se puso botas y tomó las riendas de la finca La Cabaña, que dejó su padre en la vereda Mapa, a cinco minutos del parque principal del municipio.

Solo en la cosecha del año pasado, Rosa logró recolectar 650 arrobas de café (8.125 kilos o 65 cargas), cuando esperaba que esta fuera de 450 arrobas (5.625 kilos o 45 cargas), y necesitó contratar a quince trabajadores para recogerla.

Pero, ¿qué hizo que el predio aumentara en 44 % la producción esperada por Rosa? Además de las condiciones climáticas que observó el país tras el fenómeno de El Niño, que beneficiaron a la caficultura, ella y parte de sus vecinos reciben el apoyo del Plan Nescafé, una iniciativa de esta marca de la multinacional Nestlé, que busca asegurar el abastecimiento del grano.

Según Rosa, cada caficultor recibe en promedio dos millones de pesos, representados en material vegetal (cafetos para sembrar), fertilizantes o materiales para mejorar las áreas de beneficio del grano y secaderos de la finca.

La estrategia

Según Ricardo Piedrahíta, gerente de Abastecimiento de Nestlé para la región Andina, la iniciativa en la que participa Rosa ha entregado más de 37 millones de plantas variedad Castillo, no susceptibles a la roya, con las que se renovaron 6.000 hectáreas de cultivos de café (ver Dicen de...).

Los positivos resultados de la estrategia hacen pensar a la compañía a llevarla a Antioquia y Huila. “Esto podría ocurrir en uno o dos años, pues el potencial de esas zonas es gigante”, comentó Piedrahíta.

Con el ejemplo de Rosa y otros productores de Santuario, Risaralda, Nescafé presentó los avances de su apuesta, que procura garantizar que los cultivos del grano sean negocios viables para las futuras generaciones de productores y que los consumidores tengan a su vez garantizada la oferta.

Motor económico

Durante la presentación de los alcances del Plan Nescafé, ayer en Bogotá, el alcalde de Santuario (Risaralda), Everardo Ochoa Pareja, resaltó que el programa se constituye en un pilar de la economía del municipio de 15.721 habitantes, y en el que el 90 % se dedica a las actividades cafeteras.

“Esta es una oportunidad que deben aprovechar las localidades cafeteras. Es una puerta abierta para impulsar el desarrollo agrícola, y para emprender actividades turísticas muy demandadas”.

Así como Rosa, quien junto a su hija, intenta establecer una actividad productiva que le asegure el futuro, muchos otros santuarianos ven en el Plan la alternativa de crecer personal y familiarmente.

De otro lado, Néstor Ochoa, graduado hace cuatro días como ingeniero Agrónomo, dijo que “este es un sector que requiere un relevo generacional, pero para poder continuar en este negocio se deben garantizar buenos precios, para ser rentable”.

Por el momento, los santuarianos beneficiarios del Plan Nescafé se sienten orgullosos de que el grano que producen sea aprovechado por esa empresa para abastecer el mercado local y más de 20 fábricas procesadoras del grano en distintos países.

*Por invitación de Nescafé

Contexto de la Noticia

La iniciativa arrancó a finales de 2010 y desde entonces se han invertido unos seis millones de dólares. La apuesta es proteger el futuro del suministro del café, amenazado entre otros, por factores como el cambio climático, las enfermedades en los cultivos y la migración masiva de los agricultores de las zonas rurales a las ciudades. Hoy ha llegado a 3.388 fincas y se han beneficiado 34.000 productores, de diez municipios del Valle del Cauca y cinco de Risaralda.


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