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Niños y jóvenes unidos en torno a los robots


Las Pink Sharks son competidoras de Ciudad Juárez, México. Presentan una caja pelotera a la que llaman Pateatraseros. FOTO MANUEL SALDARRIAGA

Desde Ciudad Juárez vinieron las Pink Sharks (Tiburonas Rosadas) a participar en el Roborave, con una caja pelotera a la que ellas. Ellas son cuatro niñas risueñas a quienes su acento, los letreros de sus camisetas y la bandera del país pegada al aparato no las dejarían mentir diciendo que no son mexicanas, llaman la “Pateatraseros”.

“¡No le digamos así!”, exclama Dulce Abigail Hernández Sandoval. Las otras tres chicas la contradicen: “¡No, siempre le hemos dicho así! Cómo lo vamos a cambiar ahora”.

Ahora, sí, cuando el bicho ese, una caja metálica con unos ojos de linterna, unos zunchos y unos cables y unas ruedas en lugar de pies, que a ellas les parece hermoso, ha salido de su ciudad natal, al norte de su país, para venir a asombrar a un público de Medellín, a más de 4.000 kilómetros de distancia. Nahomi Marroquín, María Fernando Sandoval y Zazil Álvarez, son las otras chicas que derrocharon ingenio para hacer esta maquina de juego.

“El Pateatraseros se mueve con baterías —explica Nahomi—. Transporta pelotas de ping pong en la caja que tiene encima. Ve con estos dos ojitos el camino y el recipiente donde debe echarlas sin que caigan afuera”. “El robot que más pelotas meta dentro del recipiente, gana”, complementa María Fernanda.

Ellas no estudian en el mismo colegio. Se identifican en este asunto de la tecnología y asisten a una institución que se llama Edurobótica Juárez.

Roborave, la feria robótica que se realizó en Plaza Mayor, es un campeonato internacional, que busca cultivar en los jóvenes el interés por la ciencia, la tecnología y la ingeniería. Se realiza en el Complejo Ruta N. Cientos de personas asistieron a este espacio, para dejarse cautivar por los aparatos robotizados desarrollados de niños y jóvenes. Robots hechos para el juego o para labores domésticas, agropecuarias e industriales.

En la categoría de las mexicanas, la de los menores, también hay grupos de estudiantes de colegios colombianos, como Finca La Mesa y Gimnasio Guayacanes. Compiten con aparatos semejantes. La voz de un locutor llena el recinto al contar cuántas pelotas logró meter el robot en el cajón. En una pantalla grande se ve la imagen de la competencia.

Sentido social y comercial

Mecatrón es el robot que exhiben los alumnos de Ingeniería Mecatrónica del Instituto Tecnológico Metropolitano. Es un humanoide de ojos muy abiertos, como asustado, con brazos metálicos articulados y pies con ruedas, que se mueve gracias a una batería que tiene abajo.

Uno de los voceros del experimento, Andrés Tobón, explica primero que la Mecatrónica es una carrera en la que los estudiantes saben de todo: mecánica, electricidad y electrónica, e intentan usar esos saberes combinados para crear artefactos que mejoren la vida de la gente.

“Mecatrón es un robot con sentido social”, enfatiza. “Tendrá un uso hospitalario. Detectará cuál es el paciente que menos visitan y llegará hasta él para decirle: ‘Hola, cómo estás’”. Esto con el propósito de que no se sienta muy solo. Registrará sus gestos y sabrá si está triste o de buen talante. En la segunda visita llamará al paciente por su nombre y hasta podrá ofrecerle el servicio de una video llamada a un ser querido”.

Papero es el grupo de estudiantes de Electromecánica Industrial del Sena de Rionegro que exhiben un robot jardinero.

John Edison Chica, uno de los creadores, explica que fue creado para participar en una competencia en Estados Unidos hace unos días, donde recibió comentarios elogiosos y hasta manifestación de interés para comprar la máquina por parte de agricultores mexicanos.

Tiene cuatro funciones básicas: poda, barrido y recogida del césped cortado, riego y aplicación de nutrientes a las plantas, y registro de necesidades de los vegetales. Se refiere a necesidades de humedad temperatura y entorno. “Este robot tiene la posibilidad de grabar los procesos, las rutinas de trabajo, para que trabaje de manera autónoma”.

Esteban Ocampo, un dinamizador del Tecnológico del Sena en el nodo de Rionegro, es decir, un profesor, dice que en el Tecnológico, los estudiantes desarrollan proyectos tecnológicos para la agricultura. “Los campesinos de hoy y mañana no están tan motivados con la agricultura. Creemos que si cuentan con ayudas tecnológicas, pueden estimularse más a seguir con estas labores”.


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