internacional | Publicado el 16 de August de 2018

Rey Felipe VI, el objetivo de los independentistas

El Rey Felipe VI. FOTO Reuters

Juliana Gil Gutiérrez

Felipe VI lleva cuatro años en el poder como Rey, Jefe de Estado y líder supremo de las Fuerzas Armadas. Su misión no fue simple. Este hombre de 50 años y ojos claros, casado con la Reina Letizia y padre de Leonor, la princesa de Asturias; y la infanta Sofía, llegó como el sucesor de su padre el Rey Juan Carlos I, quien representó la corona por 38 años. Con una imagen relativamente favorable en la mayoría de España, ahora se convirtió en el objetivo de los independentistas catalanes, quienes buscan que él sea el último representante de la monarquía española. En otras palabras, su propósito sería acabar con esta tradición que data del siglo XV.

Pero pensar que el fin de la corona española está cerca, parece no ser sensato para internacionalistas e historiadores. Se trata de una monarquía parlamentaria en la que su representante, el Rey Felipe VI, juró la Constitución antes que jurar ser Rey y cuya legitimidad procede de esta carta magna. Además, se presenta como un Jefe de Estado con la capacidad de llevar una vida relativamente austera, es decir, con menos lujos que otros líderes con su poder. Incluso, en su último mensaje navideño se refirió a la importancia de “adaptarse a nuevos tiempos”, como una muestra de que su mandato corresponde a un reinado del Siglo XXI.

En octubre de 2017, cuando Cataluña proclamó su independencia de forma unilateral, reconoció que España vivía graves momentos para su vida democrática y ahora, a casi un año de esa ola independentista que fue anulada por ser “inconstitucional”, es un sector catalán el que le apuesta a acabar con la corona que él lidera. Se trata de una nueva manifestación del nacionalismo de Cataluña que busca desequilibrar el gobierno español.

La cuestión catalana

Corría 1641 y el político Pau Claris, nacido en Barcelona, proclamó una república catalana. Luego, ya en el Siglo XX, el 17 de abril 1931, el militar Francesc Macià proclamó la república justo una hora antes de la proclamación de la república española en Madrid. Así lo reseñó el catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de León, Romualdo Bermejo García. Pero tras unas horas de negociaciones aceptó el estatuto de autonomía para Cataluña.

El problema no acabó ahí. Tan solo un año después, el 6 de octubre de 1934, el abogado Lluís Companys proclamó, de nuevo, la república. Más allá de los históricos deseos independentistas, Romualdo Bermejo asegura que “Cataluña ha estado siempre en la turbulenta historia del lado de los vencidos, llevando la peor parte en la Guerra de Sucesión Española y la Guerra Civil.

Años de confrontaciones parecían resolverse en diciembre de 1978, cuando España votó la Constitución actual que proponía la creación de Comunidades Autónomas. ¿El resultado? El 90,5 % de los votos de Cataluña estuvo a favor de la iniciativa, incluso más que en Madrid, que contó con el 86,1 % de popularidad. Pero el tiempo demostró que la idea de crear una comunidad independiente sobreviviría.

Al respecto, Manuel Luceno, integrante del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, explica que “desde el Siglo XIX ha habido regionalismo en Cataluña, pero este no se puede confundir con independentismo. Este nació en los últimos quince años al hilo de la corrupción política y la extensión del populismo. No tiene nada que ver con justicias antiguas o viejos conflictos. Todo eso es una invención, son fake news”. Además, desde la Constitución de 1978 España cuenta con comunidades autónomas, entre ellas, Cataluña.

Nacionalismo catalán actual

Superada, en teoría, la más reciente proclamación de la independencia catalana, ahora los nacionalistas de esta comunidad española buscan deslegitimar la monarquía. Encabezados por Quim Torra, presidente de la generalidad de Cataluña; Carles Puigdemont, exlíder de esta colectividad y otras figuras independentistas como el economista Arturo Mas, le apostaron a desestabilizar la monarquía porque esta, según un sector, no los representa.

Pero, ¿es posible pensar en el fin de la familia real española? Juan Pablo Fusi, integrante de la Real Academia de Historia Española y catedrático emérito de la Universidad Computense de Madrid asegura que “no se va a acabar la monarquía. Se trata de una ofensiva del nacionalismo catalán que ambiciona la independencia y quiere, de alguna forma, debilitar el estado español”.

Reyes del Siglo XXI

Noticias falsas, como les dice Luceno, o una ofensiva contra el gobierno, como lo explica el profesor Fusi, lo cierto es que el Rey Felipe VI y su familia cuenta con una imagen positiva en el país. Las comparaciones de Luceno señalan que “si dos millones de catalanes quieren el fin de la monarquía o la independencia, otros cinco millones creen en la unidad”. Para ser más exactos, una encuesta de la firma GAD3 publicada en el diario ABC mostró que la monarquía cuenta con el 75,3 % de popularidad, cifra que estaría lejos de significar su fin.

“La monarquía tiene un valor intangible: la identidad. Hace parte del discurso identitario de los pueblos, especialmente de aquellos que han tenido monarquías de larga data. Es un discurso que forma parte del imaginario de las sociedades”, así lo explica Claudia Avendaño, historiadora del Centro de Humanidades de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Aquella figura que cuestionaba la sociedad, de un sistema aristocrático o anquilosado, desapareció en la Guerra Civil. Ahora se trata de familias que reinan, pero no gobiernan, representan a sus naciones en el ámbito internacional y, en el caso de España, mantienen un estilo de vida relativamente austero, a comparación de presidentes de otros países del mundo, haciendo a un lado las críticas que indican los altos costos que tiene para una sociedad mantener una monarquía.

Destruirla, para Avendaño, “es desbaratar un lazo de cohesión social que han construido los territorios por más de 500 años. La monarquía no es la figura del monarca, sino lo que representa: la memoria de un pueblo unido”.

El Rey Felipe VI de España aparece hoy como una figura sobria: un hombre preparado, con un matrimonio sólido y una familia unida. Tiene sobre sus hombros el peso de la historia de cinco siglos, el legado de su padre el Rey Juan Carlos I y la memoria de una de las naciones más importantes de Europa, España, en la que la figura de la familia real permanece, así como en Reino Unido o Países Bajos.

Lejos de ser una familia real en decadencia, es una representación del país que está en la mira de grupos nacionalistas catalanes, pero que cuenta con el respaldo del pueblo español: una comunidad histórica en la que están nuestros orígenes, los de Latinoamérica. Su importancia radica en la historia de más de cinco décadas de liderazgo y luchas por mantener a España unida en un reino

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