internacional | Publicado el 8 de agosto de 2018

Rescatar migrantes en el Mediterráneo, un oficio

Barco Aquarius, perteneciente a las ONG SOS Mediterranee y Médicos Sin Fronteras, que rescatan migrantes en el océano. FOTO afp

Juliana Gil Gutiérrez

A sus 36 años, el médico estadounidense David Beversluis tiene dos trabajos. Algunos meses del año los pasa en la Universidad del Sur de California, en Los Angeles. El resto del tiempo lo invierte en ese oficio que eligió para servir a la gente. Por eso, desde mayo está abordo del barco Aquarius, de las ONG SOS Mediterranée y Médicos Sin Fronteras (MSF). Allí tiene la misión de atender a las personas que fueron rescatadas del océano.

Es el líder médico abordo y cada noche sale a alta mar con un equipo conformado por 34 tripulantes más. Su misión: salir en botes pequeños bajo la oscuridad para buscar a las personas que podrían estar nadando o flotando. Les presta auxilio llevándolas hasta su bote, revisa su estado de salud y las sube al barco principal, el Aquarius. Tan solo en un operativo puede tener más de 500 pacientes, entre los que están mujeres embarazadas, menores de edad con desnutrición y personas que están, incluso, muriendo.

Y es que la ruta que cubre el barco Aquarius, en el Mediterráneo Central, ha sido calificada como “la más mortífera del mundo” por Aloys Vimard, coordinador de proyectos de MSF. Cifras de esta ONG indican que desde el 12 de junio más de 700 personas se ahogaron en alta mar, pero, a pesar del riesgo que representa esa travesía, hay quienes deciden cruzar el océano para buscar un futuro mejor en Europa, una realidad que se ha recrudecido desde 2015.

La crisis de junio

Como médico del Aquarius, tuvo que enfrentar la crisis de junio de este año, cuando Italia y Malta se negaron a recibir 629 migrantes que había rescatado este barco en las costas de Libia, quienes pasaron cerca de una semana en el mar europeo buscando a un país que aceptara brindarles asilo.

“Cuando estábamos en el barco y escuchamos que Italia los estaba rechazando se nos rompió el corazón. Puedes ver en los ojos de la gente que rescataste las desilusiones y el sentimiento de que están siendo tratados como menos que un humano”, cuenta. Por eso, habla por estas personas que están inquietas y vulnerables en medio de lo que califica como un “sistema roto”.

Cientos de personas de Nigeria, Sudán, Sudán del Sur y Eritrea o Bangladesh, quienes encuentran en el Mediterráneo el último paso de un largo viaje, son su motivación para seguir rescatando gente en el océano. Pero, ¿qué gana al arriesgarse cada noche en alta mar? Para David Beversluis la recompensa está en divisar un bote de rescate que se dirige al Aquarius con cientos de personas. “Tienen esperanza en sus ojos, estaban a punto de morir y entienden que tendrán una oportunidad de vida. Su mirada es la retribución que recibo por este esfuerzo”.

El Aquarius ahora

Hace una semana este barco logró zarpar luego de superar los bloqueos de Italia y Malta. Ahora se encuentra en el Mediterráneo Central para asistir a los migrantes y refugiados que quieren llegar al viejo continente, a quienes esperan dejar en un puerto seguro, una misión a todo riesgo para ayudar a las personas que quieren llegar a Europa.

Así es el AquariusEl médico David Beversluis describe al Aquarius como un barco de cerca de 70 metros de largo en el que viajan 35 personas entre médicos, rescatistas y marina profesional

Cuando harán un rescate algunos de sus integrantes se quedan en el barco mientras otros salen en tres botes más pequeños para recoger a las personas que están en el océano y llevarlas al barco principal, el Aquarius. Este suele ser un trabajo de cerca de diez o doce horas que se hace durante la noche y la madrugada.

Debido a sus dimensiones que permiten que en una sola misión se brinde atención a más de quinientas personas, en los últimos años ha asistido a más de 29,000 personas en más de 200 operaciones en el Mediterráneo Central.

Contexto de la Noticia

David Beversluis
Médico de Emergencia Aquarius
Nacido en Michigan, Estados Unidos, estudió Medicina en Boston y se unió a la organización Médicos Sin Fronteras. Desde hace cuatro años ha trabajado en Asia y África hasta llegar a su más reciente misión como médico abordo del barco Aquarius, en el Mediterráneo. También está vinculado a la Universidad del Sur de California como profesor desde julio de 2017 y en sus vacaciones hace trabajos con comunidades necesitadas.

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