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Lo que usted reenvía en Whatsapp puede costarle la vida a alguien


Dos hechos recientes son el ejemplo del real y grave alcance que puede llegar a tener las noticias falsas que se viralizan a través de Whatsapp o las redes sociales.

El primero ocurrió el sábado 27 de octubre en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá, cuando la policía detuvo a tres hombres por supuesto hurto de bienes. Sin embargo, la comunidad reaccionó enfurecidamente acusándolos de secuestro de niños, después de que se regara por Whatsapp unos audios con información falsa sobre una supuesta banda dedicada al robo de niños según relató el secretario de seguridad de Bogotá, Jairo García.

La turba, enfurecida, se fue contra los detenidos y aunque la Policía pidió refuerzos, fueron agredidos y uno de los hombres murió.

Al día siguiente, la misma falsa cadena, pero con información adaptada a Medellín, fue el motivo para que lincharan a un hombre en el barrio 12 de Octubre. En este momento, el hombre se encuentra en cuidados intensivos con pronóstico reservado.

Lea aquí: Brutal golpiza a hombre en Doce de Octubre por falsa cadena

Tanto las autoridades de Bogotá, como las de Medellín, e incluso de otras ciudades del país, han reiterado varias veces que la información que ha circulado por la aplicación de mensajería Whatsapp sobre desapariciones de menores de edad, es falsa.

“Son entre siete y diez noticias que se están moviendo por redes sociales relacionadas con secuestro o desaparición de niños y ninguna ha sido confirmada. No tenemos ni un caso reportado por estos hechos”, afirmó el secretario de seguridad de Bogotá, Jairo García.

Pero no solo pasa en Colombia. En India la situación llegó demasiado lejos. Entre mayo y septiembre de este año, hubo al menos 16 linchamientos que causaron 29 muertes en ese país, incitados por desinformación compartida masivamente en Whatsapp (la mayoría de casos relacionados con el robo de niños), según las autoridades hindúes.

Whatsapp, por su lado, reaccionó implementando algunos cambios específicos en la plataforma en India, como la reducción de la cantidad de personas a las que se les puede reenviar un mensaje, y adelantó una campaña educativa en periódicos de diferentes estados, invitando a la gente a cuestionar la información que recibían por la aplicación.

“Lo comparto por si las moscas”

Uno de los factores que facilitan la viralización de la desinformación, es que los mensajes le llegan a las personas a sus celulares y desde alguno de sus contactos, es decir, se lo envía alguien conocido. Y si el mismo mensaje llega desde diferentes contactos, más propenso es a darse como cierto.

Como lo explica Claire Wardle, investigadora del Centro Shorenstein de Medios, Política y Políticas Públicas, de la Universidad de Harvard: “Cuando vemos múltiples mensajes sobre el mismo tema, nuestro cerebro lo usa como un atajo a la credibilidad. Debe ser cierto, decimos –he visto esa misma afirmación varias veces hoy–”.

Y aunque autoridades y medios de comunicación han repetido hasta el cansancio la importancia de verificar la información que se recibe, el pensamiento de una gran mayoría de usuarios de plataformas de mensajería es que es mejor “prevenir” reenviando el mensaje, sin tomarse el trabajo de investigar su veracidad.

En lo que sí puede creer es que hay personas que se inventan situaciones o “noticias” solo con la intención de burla o de “ver qué pasa” y “hasta dónde llega”.

Los daños potenciales

Usted puede creer que por darle “reenviar” a esa foto o audio que le llegó a su teléfono no pasa nada, pero no es así de simple. Según el informe “Abordar al desinformacion en un sociedad abierta” publicado este año por la Ong del Reino Unido Full Fact, dedicada a la verificación de datos, los daños que pueden producir la desinformación son de cuatro tipos:

Desvinculación de la democracia.

Abuso de poder, desconexión y desconfianza.

Interferencia en la democracia.

Interferencia electoral, efecto sobre las creencias y actitudes.

Daño económico.

A individuos, empresas y sistemas.

Riesgo para la vida.

Por asuntos de salud pública y radicalizaciones.

En Colombia y en el mundo hay múltiples evidencias de este tipo de daños: apatía por lo público, mensajes prefabricados para incidir en elecciones de gobernantes, personas con la reputación destruida, acciones de empresas afectadas, paranoias por medicamentos o vacunas, odios y hasta asesinatos.

Por eso, la próxima vez que le llegue un mensaje en Whatsapp encabezado con la palabra “reenviado”, no solo dude, rompa la cadena si no está seguro si esa información es falsa o verdadera. Porque la realidad es que los daños los causan las personas, no la tecnología como tal.

Comparta esta noticia, que no es falsa, con sus contactos de Whatsapp. Entre todos podemos ayudar a educar.


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