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El país donde más se come queso en el mundo


FOTO CORTESÍA. El Salón del Queso de Medellín se realizará entre el 14 y 16 de julio en el Parque Comercial El Tesoro.

Antioquia es donde más se consume queso en Colombia, 4,24 kilos al año por persona, según un estudio de Nielsen, cuyos resultados corresponden al año 2015. En Cundinamarca el consumo de este alimento llega apenas a 1,5 kilos. Aunque es poco, el crecimiento de la venta en kilos ha aumentado en los últimos años en Colombia, y para 2017 se espera que sea de 62.566 kilos y que supere el actual promedio de consumo per cápita que está en 1,5 kilos.

Sin embargo, estamos en el puesto 50, lejos de países como Francia o Grecia, el número 1 en consumo. En este último, por ejemplo, una persona come 31 kilos de queso al año. Les gusta desde los frescos hasta madurados. Uno de sus platos típicos es el Spanakopita: empanada de espinacas y queso feta. El feta, que es una de las variedades de ese alimento, también se come allí con unas gotas de aceite de oliva. En general disfrutan del queso como aperitivo, en los platos pequeños o con diferentes bebidas.

Respecto a Francia, son 26 kilos kilos per cápita al año; después están Alemania, Italia y Holanda (famoso por su queso Gouda) con 22,6, 20,9 y 20,6 de kilos por persona al año, respectivamente.

En estos países la variedad de quesos impresiona, Francia tiene 1200. En Colombia, los tipos que tenemos se divide en tres categorías, los frescos no ácidos: cuajada, queso campesino, queso costeño, quesito antioqueño y queso molido nariñense. Los frescos ácidos: doble crema, quesillo tolimense y huilense, queso pera, queso de Caquetá y el quesadillo. Y por último, quesos madurados: el Paipa.

Entre esas clases de quesos se han descubierto beneficios nutricionales. Según María Camila Correa Madrid, nutricionista y dietista del Grupo Éxito, el queso “contiene ácido linoleico conjugado (CLA), componente que ha demostrado tener diferentes efectos positivos en la salud especialmente en la prevención de enfermedades cardiovasculares”.

Además, es una fuente importante de calcio y aporta fósforo, zinc, potasio, vitamina A y vitamina B2. Hay que tener en cuenta que el contenido de grasa y sodio varía según el tipo de queso, por ejemplo, los maduros aportan más grasa y sodio que los frescos.

Con esos beneficios quienes se animen a incluir este alimento en sus comidas, pueden hacerlo de esta manera.

Estas son tres recetas sugeridas por Miryam Pérez, organizadora del Salón del Queso:

1. Queso Camembert con Vino Tinto:

Ingredientes:

200 g de queso camembert en su empaque de madera

100 mlts de vino tinto

Preparación:

Paso 1: Retirar empaque externo y el papel que tiene el queso al interior.

Paso 2. Colocar el producto en un pequeño recipiente horneable.

Paso 3. Ponerle al queso en la superficie que quede empapado.

Paso 4. Llevarlo al horno de 3 a 5 minutos a 180°C.

Paso 5. Consumirse con pan francés.

2. Solomillo al Roquefort

Ingredientes:

Un poco de nata líquida

Pimienta y Sal

1 Solomillo

25 gramos de queso roquefort

Preparación:

Paso 1: Se deja el solomillo con la sal y la pimienta unos minutos (lo ideal es dejarlo el día anterior con la pimienta).

Paso 2: Dorar la mantequilla en la sartén.

Paso 3: Echar el solomillo.

Paso 4: En un caso aparte echamos el queso roquefort, la nata líquida, mezclándola de forma homogénea mientras se remueve a fuego suave. Se deja espesar.

Paso 5: Se cubre el solomillo con esta salsa y se sirve.

3. Berenjenas al queso azul

Ingredientes:

4 berenjenas medianas

100 grs. Queso azul

Un chorro de aceite de olivas

20 grs. Queso parmesano

2 huevos

Sal, pimienta al gusto

Preparación:

Se parten las berenjenas por la mitad; se les quitan los cogollos; se espolvorea sal por encima y se dejan un rato antes de lavarlas en abundante agua fría para desamargarlas. Se rosean con un hilo de aceite de olivas y se meten al horno durante 20 minutos a temperatura media (200° centígrados) una vez cocidas se saca la pulpa y se reservan las cortezas. Se pica la pulpa groseramente y se mezcla con el queso azul (cabrales, rochefort o gorgonzola) haciendo una especie de masa que se liga con los huevos batidos. Se agrega sal y pimienta al gusto, se rellenan con la mezcla los caparazones y se llevan de nuevo al horno durante 15 minutos a 150° centígrados. Si se desea se riegan con abundante parmesano y se dejan gratinar. Pueden servirse como entrada (2 mitades por persona), aperitivo generoso (1/2 berenjena por comensal) o guarnición.


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