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¿Por qué compartimos los desnudos de extraños?


FOTO Sstock

Mujeres y hombres han tenido que soportar la vergüenza pública cuando sus exparejas, o cualquier otra persona, ha publicado fotos íntimas en las redes sociales. Imágenes que se hicieron solo para uso privado entre los involucrados.

Las implicaciones de esta conducta toman diferentes matices. Por un lado está el tema psicológico de la persona expuesta, el malestar emocional que puede sufrir y el público que se escuda en el anonimato y desconoce el daño. Por el otro, están las implicaciones penales y administrativas que se producen en contra de quienes publicaron las imágenes y también de quienes sirvieron como multiplicadores de las mismas.

La novia del jugador de fútbol Matheus Uribe, la modelo Cindy Álvarez, fue protagonista de una situación así. Ella, para contrarrestar la exhibición de las imágenes, decidió publicarlas de nuevo con algunos filtros. “Las publico porque me siento orgullosa de mi cuerpo y para que la persona que está causando todo esto y quiere causarme daño a mí y a mi familia lo deje de hacer”, dice un fragmento del texto que acompañaba las imágenes en Instagram.

El tema psicológico
En estas situaciones es bueno tener en cuenta dos aspectos. Primero, que con la llegada de Internet la frontera entre lo privado y lo público se hizo difusa, y segundo, está el morbo, esa necesidad de conocer lo íntimo o privado de una pareja, de una familia o una persona. Así lo cree Andrés Felipe Marín, docente universitario y psicólogo de Psico-redes. “Es este asunto de lo privado lo que despierta el interés del público por saber cómo son los contenidos de esas fotos”, indica.

Añade Marín que lo que falta hacer es reflexión profunda y suficiente alrededor de cuál es el cuidado que hay que tener de la intimidad de los demás. Es un tema ético en el que la sociedad dice que publicar esas imágenes está mal, que no debería pasar. Sin embargo, al mismo tiempo quiere ver las fotografías.

“Pongámonos en el lugar del público que es el que realmente creo que tiene más peso en esta situación. Está desafectado, es decir, desconoce el sufrimiento, la vergüenza, el miedo y las inquietudes de las personas involucradas en los contenidos, pues siguen mediatizados por la pantalla y son un sujeto anónimo. Hay que hacer la reflexión de que esa imagen no es solo una mujer desnuda, es la intimidad de alguien, la vergüenza de alguien y la sensación de deslealtad de alguien”, expone Marín.

Con respecto a la decisión de Cindy de publicar de nuevo las fotos, el psicólogo opina que fue práctica, por lo menos para contrarrestar esa tensión ya producida por las imágenes filtradas.

El tema administrativo y penal

La publicación de estas fotos íntimas sin consentimiento trae consigo la violación de leyes colombianas que protegen la información personal de los ciudadanos. El abogado experto en Derecho y Tecnología, Andrés Guzmán Caballero, aconseja en casos como el de la modelo empezar con agotar la vía directa, es decir, usar los sistemas de denuncia que tiene el medio donde se publicaron las imágenes: Twitter, Facebook, Instagram, etc. Luego, acudir a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y solicitar que se retire de cualquier sitio web las fotografías, pues se está violando la ley 1581 de 2012 en su artículo 5 sobre datos sensibles.

“Los datos sensibles se refieren a la información biométrica, es decir, cara, manos y el cuerpo en general. Pero adicionalmente la información de la vida sexual. Las fotos de hombres o mujeres desnudos es insinuante y eso lo convierte en parte de la vida sexual de las personas, lo que las hace legalmente protegidas”, explica Marín.

Ya en las implicaciones penales, quien incurra en la exhibición de las fotografías en las redes sociales u otro medio podría ser castigado por el delito de Violación de datos personales, el cual está establecido en la Ley de delitos informáticos, la 1273 de 2009.

“Esta indica que quien divulgue sin autorización esta información podría pagar una pena de prisión de 4 a 8 años, dependiendo de la gravedad del hecho y sus antecedentes, con el agravante de que cuando la foto se pone en internet puede quedar en cualquier parte. Además, es tan culpable quien la difunde como el que la multiplica”, manifiesta el abogado de Adalid, empresa especializada en servicios forenses, legales y de seguridad de la información.

Todos deben ser conscientes del daño que se puede hacer con la publicación de imágenes y datos sensibles de una persona, además, de las responsabilidades penales que esto trae. Recuerde que usted o cualquier familiar puede ser víctima de este delito.


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