Publicado el

Morir a los 35 años y no por enfermedad


Llegar a los 90 años será algo común para las mujeres nacidas en 2030 en un país desarrollado. Eso lo dice un estudio de 2017 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hoy, una mujer colombiana que haya nacido en 2016 espera vivir aproximadamente hasta los 71 años, de acuerdo con una investigación sobre la Carga Mundial de la Enfermedad publicada en la revista The Lancet.

Eso, sin embargo, no aplica para las mujeres transexuales (individuos que pasaron por intervenciones hormonales o quirúrgicas para cambiar su cuerpo, de forma que esté alineado con su identidad de género y no su sexo según Eli R. Green del Centro de Estudios sobre sexualidad Humana de la Universidad Widener de Pensilvania y Luca Murer, del Centro de Estudios, Superación y Servicios para Lesbianas, Gays, Bisexuales, y Transgénero en el Ithaca College de Nueva York). Su expectativa de vida no supera los 35 años, como si vivieran en la sociedad de inicios del siglo XIX.

Tan corta esperanza de vida no se debe a enfermedades que puedan desarrollar o contraer. La principal razón para un ciclo vital tan corto son los asesinatos, de acuerdo con estadísticas de diferentes organizaciones:

Aproximadamente el 80 % de las personas trans asesinadas entre 2013 y 2016 tenían esa edad o menos en Latinoamérica, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (IACHR por sus siglas en inglés), que recopiló datos para las Américas (Norte, Sur y Central),

La IACHR explica que la violencia contra las personas trans, en particular las mujeres trans, “es el resultado de una combinación de factores: exclusión, discriminación y violencia dentro de la familia, las escuelas y la sociedad en general; falta de reconocimiento de su identidad; participación en ocupaciones que los pone en mayor riesgo de violencia y alta criminalización”.

Trans, no enfermo mental

Ser transexual no es un trastorno de salud mental. Este mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su nueva versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades conocida como CIE-11 oICD, por su sigla en inglés.

A partir de ahora esta clasificación la incluye en su lista de comportamientos sexuales y no en la de enfermedades, como sucedió alguna vez con la homosexualidad.

No hay evidencia, dice la organización, de que una persona con el desorden de identidad de género tenga automáticamente un trastorno mental, aunque en muchas ocasiones las personas transexuales puedan sufrir problemas como ansiedad y depresión por las circunstancias en las que viven. El cambio evitará buena parte de la estigmatización que padecen, precisa la OMS.

La anterior clasificación, que se mantenía desde 1975, generaba un gran estigma. “El cambio fue hecho porque la incongruencia de género no es una enfermedad mental”, dijo Michael First, siquiatra clínico de la U. de Columbia (EE.UU.) y consultor OMS que participó en el proceso.

“Queremos que las personas trans puedan obtener la ayuda sanitaria cuando la necesiten”, aseguró en declaraciones a la Agencia EFE Shekhar Saxena, director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS.

La actualización se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019 para su adopción por los Estados miembros y entrará en vigor en enero de 2022.

Aunque la Iglesia Católica no se ha pronunciado sobre esta determinación, en 2017 el Papa se refirió a los transexuales. Dijo: “No digan que el Papa canoniza a los transexuales. Quiero ser claro. Es un problema moral. Se deben tratar con la misericordia de Dios y con corazón abierto”. Y señaló que para él la teoría del género es una “colonización ideológica”.

Por qué morir tan rápido

Vuelve la pregunta sobre su tasa de mortalidad temprana. Daniela García, una mujer trans estudiante de derecho de la ciudad, asegura que las razones son múltiples: “si a mí me ataca alguien en la calle, la gente siempre cree que es porque yo lo inicié y no me ayudan; muchas están en situación de calle por el rechazo de sus familias y si una de nosotras requiere ir a urgencias, se encuentra con comentarios como ‘para qué se puso en esas, esto es un asunto meramente estético y el sistema de salud no lo cubre”.

Para Pablo Bedoya, profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia: “En nuestra sociedad la violencia hacía las personas de los sectores sociales Lgbti está naturalizada y además es legitimada muchas veces. Algunas personas entonces consideran que esas violencias están justificadas porque como dicen en sus discursos ´trasgreden un orden moral mayoritario´”.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), hay mucha violencia en su contra y es común que los asesinos de estas personas se excusen argumentando que sufrieron de “pánico trans”.

En la mayoría de estados de Estados Unidos, este tipo de defensas son legales.

Una encuesta de 2014 del Instituto Williams de la Universidad de California encontró que, de 6.546 encuestados (personas transgénero autoidentificadas, así como no conforme con el género), el 57 % señaló que sus familias los habían rechazado y por tanto se infligieron daños a sí mismos. También pasó con el 63 % que sufrió violencia física o sexual en la escuela.

Las corporaciones Colombia Diversa, Caribe Afirmativo y Santamaría Fundación señalan que entre 2013 y 2016, 440 personas Lgbti han sido asesinadas en el país, casi la mitad de los casos se encuentran en etapa de indagación y apenas 32 han llegado a juicio (Ver gráfico).

“La falta de tolerancia por el otro no puede excusar el asesinato”, dice Laura Restrepo, psicóloga clínica de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Qué ha pasado

Cifras de la Superintendencia de Notariado y Registro indican que desde que en 2015 el Ministerio de Justicia emitió el decreto 1227, que permite a los colombianos pedir el cambio de sexo en la cédula ciudadanía, más de 1.100 personas han adelantado este trámite.

La cifra va en aumento. Entre 2016 y enero de 2018, 766 colombianos hicieron esta solicitud.

En Estados Unidos, en 2016, 1.4 millones de individuos se identificaron como transgénero, que significa un 0.6 por ciento de la población adulta, según un análisis del Williams Institute, de la Universidad de California.

El informe, citado por The New York Times, señaló además “que pese a que son muy pocos, es importante cuestionarse si hay suficientes servicios sociales y de salud para apoyar a esta población”.

En Colombia no hay un registro de esta población ni de sus causas de muertes. Esto se debe en parte a aspectos culturales que Bedoya mencionó antes como la naturalización de la violencia contra ellas, además “las personas de estos sectores no quieren denunciar porque esa acción desencadena más situaciones de violencia debido a la desconfianza en los funcionarios, quienes muchas veces pasan estas situaciones por alto”

El retiro de la categoría de “disforia de género” y “trastornos de la identidad de género” de los manuales internacionales de diagnóstico tiene la finalidad de que sea efectiva en los países la eliminación de las intervenciones que buscan curarlos y se amplíe la cobertura pública de la atención sanitaria

25 %

de las mujeres trans no fue atendida por la salud en EEUU: Encuesta Nacional de Discriminación Transgénero.

La OMS señaló la semana pasada que la transexualidad no es una enfermedad mental. Sin embargo, las mujeres trans tienen una baja expectativa de vida por la violencia de que son objeto.
Problemas de salud que sufren las mujeres trans

Powered by