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¿Por qué no tenemos autos voladores todavía si los supersónicos ya volaron?


FOTO: El quinto elemento (1997)

Desde el DeLorean del Doc de Volver al futuro (1985), los autos voladores se han convertido en la gran idea de futuro de muchas personas. Y eso que el vehículo de esta película no era de alta tecnología. Incluso en el futuro de Los Supersónicos, estos ya volaban. Esto fue en los setentas, y algunos ya se preguntan, ¿dónde está mi carro volador?

Según Julián Mauricio Arenas, coordinador del pregrado en Ingeniería aeroespacial de la Universidad de Antioquia, la tecnología para tener un auto volador ya existe: “En este momento tenemos vehículos que tienen la capacidad de levantarse y aterrizar de manera vertical, no como los aviones que lo hacen de manera horizontal porque necesitan pista”.

Sí, desde la década de los cincuenta del siglo pasado se han intentado crear carros voladores, pero los modelos d ese entonces eran engorrosos. Uno de ellos requería que los usuarios le pusieran las alas manualmente y tuvieran que buscar una autopista vacía y grande para elevarse. Estos modelos funcionaban, pero no eran prácticos y nadie lo iba a comprar.

En 1940 Henry Ford aseguró que: “Una combinación de avión y coche está de camino. Se pueden reír ahora, pero llegará”. Desde aquellas décadas, más y más personas aseguran que esto está cada vez más cerca de cumplirse.

Así que, ¿podríamos decir que ya vivimos en la era de los autos voladores?, ¿es esta una fantasía de ciencia ficción o una real solución para las problemáticas del tráfico?

Actualmente, según los expertos, los mayores problemas que este proyecto enfrenta son: la energía, el peso de los materiales y la integración con la sociedad.

El primero que debe resolverse es el de la energía: ¿los mejores modelos funcionarán con energía solar, de forma eléctrica o a gasolina? Según Arenas, “lo más probable es que sean eléctricos y para esto se necesitarán baterías mucho más potente para que sean prácticos y usables”.

Este es el caso del Volcóptero, de momento el primer vehículo aéreo no masivo que ha efectuado un vuelo con una persona a bordo de cerca de 20 minutos. Este vehículo no tiene la forma de un auto, sino más bien de un dron grande con capacidad para dos pasajeros. Pesa alrededor de 200 kilogramos y, aunque este es de momento un prototipo que se van a seguir mejorando, ya la Autoridad de Caminos y Transportes (RTA por sus siglas en inglés) del gobierno de Dubai ha firmado un acuerdo con la empresa alemana Volocopter para comenzar a realizar las primeras pruebas, que se alargarán por cinco años, de su multicóptero eléctrico de 18 hélices.

Hay otros modelos como el Citycopter que plantea escenarios ambientalistas en cuanto a su solución energética y se asemejan más a lo que planteaban Los Supersónicos. Al menos, esa es la propuesta de Eduardo Galvani, un artista visual brasileño y creador de este modelo.

FOTO: Fly ™ Citycopter
FOTO: Fly ™ Citycopter

El tema de los materiales no es trascendental, pero más investigaciones sobre materiales livianos serán necesarias, pues por cada gramo de peso que se le quite a estos autos, será una ganancia en el vuelo.

Así que hay cada vez más y más modelos con diferentes propuestas que buscan mostrarse como una buena opción para volar. Otros son el Zee.Aero y el Kitty Hawk de Google y el sistema de entrega de aviones no tripulador Amazon Prime Air...

El Zee.Aero es un modelo de coche volador en el que el cofundador de Google, Larry Page, está invirtiendo unos 100 millones de dólares, según sostiene Bloomberg. FOTO: United States Patent and Trademark Office (USPTO)
El Zee.Aero es un modelo de coche volador en el que el cofundador de Google, Larry Page, está invirtiendo unos 100 millones de dólares, según sostiene Bloomberg. FOTO: United States Patent and Trademark Office (USPTO)

El gran dilema: la regulación aérea

A pesar de esto, incluso hoy, aunque ya existen todos estos modelos que vuelan, personajes futuristas como el sudafricano radicado en California y responsable del éxito arrollador de los autos eléctricos Tesla Motors, Elon Musk, no consideran que sean la mejor opción. En entrevista con TedTalks en abril de este año, afirmó: “Yo hago cohetes, así que me gustan las cosas que vuelan (...) pero hay un desafío para volar coches que serán bastante ruidosos. Si hay algo volando por encima de tu cabeza, un montón de coches volando por todo el lugar, eso no es una situación que reducirá de la ansiedad”.

Y aunque la respuesta de Musk parezca simple, podría contener de manera tácita el gran dilema de los autos voladores: la integración con la sociedad. Una cosa es tener un par de drones planeando los cielos, o incluso probar diferentes modelos que sobrevuelen, pero otra será la situación cuando llegue la masificación.

Si los autos voladores se hacen populares, y no nos preparamos, todo sería un despelote. Es por esto que “en este aspecto tiene que establecerse unos usos del espacio aéreo muy claros; habría que pensar en lo que serán las autopistas en el aire por donde los carros se moverán. Para desplazarse de Medellín a Bello, por ejemplo, habría que definir el camino y no sólo en dos dimensiones -todo el tráfico hoy en día funciona en dos dimensiones-, sino en tres dimensiones; y las autoridades de tránsito deberán definir un carril para viajar a Bello, así como una altitud de tantos metros sobre el nivel del piso y sobre una zona restringida en vez de sobre la avenida regional”.

Delimitar una franja que va de tal punto a tal punto requerirá mucha gestión. Para definir un corredor aéreo deberá desplegarse una clara y completa regulación, así como toda una planeación compleja.

Otro asunto es que en este escenario será mucho más probable que se requiera de autos voladores autónomos. Cuando Jeff Bezos apareció en 60 minutos y mostró al mundo el sistema de entrega de aviones no tripulados de Amazon Prime Air, muchos escépticos lo llamaron un truco publicitario y dijeron que esta tecnología estaba muy lejos, pero ahora, cuando ha quedado claro que Bezos habla en serio, las primeras preguntas que surgen son: ¿qué va a impedir que un dron se estrelle contra mí? ¿O mi casa? ¿O otro con otro auto volador?

¿Cómo podría esta tecnología de ciencia ficción funcionar sin matarnos a todos?

Para resolver este problemas de ciencia ficción, la Nasa se propuso plantear soluciones de ciencia ficción. El doctor Parimal Kopardekar, quien ha trabajado en numerosos proyectos de Tecnología de Transporte Aéreo y Aéreo en la Nasa y actualmente es el Investigador del proyecto de espacio aéreo NextGen de esta institución.

Uno de sus proyectos actuales es el Sistema de Gestión de Tráfico de Vehículos Aéreos No Tripulados (UTM), o lo que los mortales llamarían una “carretera en el cielo”.

La construcción del UTM se centra en el espacio aéreo de Clase G porque todas estas operaciones se realizarán en bajas altitudes. Pero los componentes del diseño del espacio aéreo -gestión de la separación, programación, desequilibrio de la capacidad de demanda, gestión de contingencias, definición y predicción de la trayectoria, integración del viento y del tiempo con los que ya han trabajado, será similar. Según Kopardekar, “nuestro objetivo es permitir que estas operaciones dentro de cinco años en el que realizaremos pruebas cada 18 meses a partir del 2016”.

Las necesidades ya se empiezan a generar -algunos quieren fotos, misiones de rescate, otros huir a los problemas del tráfico y hasta hacer entregas-, así que ya que aunque algunos expertos no se pongan de acuerdo en si esta es la mejor solución, parece que para muchos sí lo es. Y ya que Nasa está trabajando en el proyecto de autopistas del aire con seriedad, podemos esperar que pronto estas regulaciones sean modelos para otros países.


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